
Los
Carismas
Padre Jordi Rivero
Etimología: del griego,
charis+ma.
Char: algo que causa felicidad. Charis: conceder gracia, favor gratuito de Dios.
Ma: es el
objeto y el resultado de una acción.
"charisma": el resultado de haber recibido el charis (don de Dios).
Los carisma son:
- Sobrenaturales concedidos por
Dios a determinadas personas.
Aunque se le atribuyen sobre todo al Espíritu Santo,
son igualmente don del Padre y del Hijo.
- Son un don para la Iglesia.
Aunque ya existían
en el Antiguo Testamento, Dios los concede de forma incomparable
en la Iglesia, por los méritos de Cristo.
- Para el bien común.
Concedidos para servir en la edificación de la Iglesia. Sus
efectos se manifiestan en favor de los miembros del cuerpo en
función del amor. Son útiles para la misión y por lo tanto no son ni privados (para
uso egoísta, personal), ni son superfluos.
- No son requisitos para la
salvación personal como lo es la gracia santificante. No es
mas santo el que tenga mayores carismas. Pero si es verdad que los
santos se caracterizan por el buen uso de los carismas porque los
ponen al servicio de la Iglesia motivados por el amor.
- El Espíritu Santo los
concede a quien quiere y cuando quiere. (1 Cor 12,11). Se
encuentran en todo tiempo y lugar.
- Son dones transitorios. El
Espíritu Santo los da y los quita según su beneplácito; son pasajeros
respecto a las virtudes teologales que son permanentes y sobre todo,
con relación a la caridad que no disminuye; poseen, sin embargo, una
cierta estabilidad que hace que el hombre dotado habitualmente del
carisma profético sea llamado profeta.
- Son
valorados por su grado de utilidad; en cuanto mas útiles para
edificar la Iglesia.
- Es bueno pedirlos si lo
hacemos por amor a la Iglesia, para servirla (1 Cor 14, 27)
- Jamás podrían
adquirirse ni ser previstos con las fuerzas
humanas.
- El carisma brota
con formas nuevas. Por eso le incumbe al ministerio jerárquico la
delicada tarea de examinar y cultivar los carismas que nacen
continuamente en el seno del pueblo de Dios. Hacer aflorar nuevas modalidades de carismas,
favorecer las concreciones institucionales de estos y velar para que
se mantengan vivos, insertándolos adecuadamente en la vida de la
Iglesia.
Por su naturaleza, los carismas son
comunicativos, y hacen nacer aquella "afinidad espiritual entre las
personas"
y aquella amistad en Cristo que da origen a los "movimientos". (cf.
Christifideles laici, 24)
Criterios esenciales de los
carismas auténticos (Libero Gerosa):
"Los carismas son
gracias especiales que el Espíritu
distribuye libremente entre los fieles de todo tipo y con los que los
capacita y dispone para asumir varias obras y funciones, útiles para
la
renovación de la Iglesia y para el desarrollo de su construcción.
Algunos de
estos carismas son extraordinarios, otros, por el contrario, sencillos
y
mucho más difundidos, pero el juicio sobre su autenticidad
corresponde, sin
ninguna excepción, a los que presiden en la Iglesia, a los que
compete no
extinguir los carismas auténticos"
El carisma se distingue del talento:
talento: es la capacidad natural
de la persona.
carisma: es un don
sobrenatural del Espíritu para edificación del
cuerpo eclesial. Por ser sobrenatural no implica que sea
necesariamente algo portentoso, mas bien los dones se
integran en la disposición natural de la persona y actúa en ella.
Antiguo Testamento
Aunque el término "carisma" parece ser propiamente paulino,
la realidad a que se refiere está ya claramente operante en el
Antiguo Testamento, en numerosos reyes, jueces, profetas y otros
grandes personajes, tanto hombres como mujeres. Estos no solo
recibieron de Dios una misión sino también la efusión del Espíritu
Santo para ejercerla mas allá de las fuerzas meramente naturales.
Nuevo Testamento
La palabra carisma aparece 17 veces.
16 veces en San Pablo: Rom1,11; 5,15.16; 6,23; 11,29; 12,6; 1 Cor 1,7;
7,7; 12,4.9.28.30.31; 2 Cor 1,11; 1 Tm 4,14; 2 Tm 1,6.
1 vez en S. Pedro: 1 P 4, 10.
Carisma en San Pablo
San Pablo hace cuatro
listas de carismas:
1 Cor 12,8-10;
1 Cor 12, 28-30
Rom 12, 6-8
Ef 4, 11
Las listas contienen un
total de 20 carismas diferentes, pero estas no pretenden ser exhaustivas.
Hay muchos mas carismas. Mientras unos son dones que capacitan para
ejercer ciertos oficios, otros son extraordinarios. Pero todos son
fruto de la gracia, es decir de la obra del Espíritu Santo.
El significado de "charisma"
en Pablo varía. Algunas veces es aptitud, otras es sinónimo de gracia sacramental de
estado. Pero siempre se trata de una gracia del Espíritu Santo
que habilita a quien la recibe para servir en la edificación (oikodomé)
de la comunidad (Iglesia). Es por lo tanto para el bien de todos (1 Cor
12). Los carismas tienen un carácter orgánico. Todos los carismas
deben operar en armonía, como las múltiples funciones de un cuerpo
sano.
Es necesario cuidar el
uso de los carismas tanto para
desarrollarlos como para encaminarlos en forma equilibrada hacia el
propósito querido por Dios. San Pablo advierte a los Corintios
sobre el peligro del mal uso de los carismas:
-
Cuando los carismas
pretenden remplazar el esfuerzo y la responsabilidad de la vida
cotidiana.
-
Cuando la atención se
centra en los carismas haciendo de ellos un espectáculo, creando
desorden y distrayendo de la disponibilidad al sacrificio.
-
Cuando se toma
posesión de los carismas, buscando ávidamente poseerlos por
interés egoísta (orgullo, competencia, fama, etc.).
San Pablo actúa
fuertemente contra los excesos porque los carismas, si no contribuyen
a la edificación del cuerpo, pueden hacerle daño.
San Pablo igualmente se
preocupa de que no se apaguen los carismas
"No apaguéis el Espíritu. No
despreciéis las profecías. Examinad todo y quedaos con lo que es
bueno. Abstenéos de todo mal." (1 Ts 5, 19-22) Pablo enseña
constantemente que Dios actúa íntimamente y
poderosamente en sus hijos, dándoles los dones necesarios para la
misión. Minimizar la necesidad de los dones es también una forma de
poner al hombre como un falso protagonista de la edificación de la
Iglesia, usurpando el lugar de Dios y relegándolo a un cielo que
estaría distanciado de la tierra.
Todos los santos son testimonio del
poder de Dios y de los carismas que el suscita para el bien de la
Iglesia.
San Ignacio de Loyola,
a través de su propia experiencia de gracia, desarrolla unos
"ejercicios espirituales" para discernir las mociones del
Espíritu. Estos ejercicios correctamente presuponen que Dios se
manifiesta al hombre, le da los carismas y le da conocimiento para
utilizarlos correctamente. Este proceso de discernimiento debe
continuar toda la vida e incluye necesariamente una profunda
obediencia a la Iglesia.
Después del Concilio Vaticano II,
se ha suscitado un desarrollo de la doctrina eclesiológica y pneumatológica.
Al mismo tiempo el Espíritu Santo se ha manifestado
extraordinariamente entre el pueblo de Dios. Han aparecido numerosos
movimientos eclesiales
con nuevos carismas. La
Renovación Carismática en el Espíritu Santo a motivado un "redescubrimiento"
de carismas como la curación, la profecía, el don de la alabanza en
lenguas y muchos otros. El Espíritu Santo se da así a conocer como
la verdadera vida de la Iglesia.