Cohabitación

Ver también: Matrimonio

Se llama cohabitar a vivir juntos como pareja sin casarse. Es contrario al orden de Dios porque la intimidad sexual es su don exclusivamente para un hombre y una mujer que han unido sus vidas en el matrimonio. La unión sexual es signo del matrimonio: entrega total, fiel, para siempre y disponibilidad para formar una familia con hijos. La cohabitación es un pecado grave que atenta contra el Sexto Mandamiento. 


10 hechos sobre la cohabitación
Estudios demuestran que la cohabitación es un desastre

La cohabitación es mala para los hombres, peor para las mujeres y horrible para los hijos. Es una toxina mortífera para el matrimonio, la familia y la cultura, según un artículo del doctor A. Patrick Schneider II, publicado en la revista New Oxford Review, que se basa en las conclusiones de más de una docena de estudios a fondo sobre el tema.

El artículo expone el elevado riesgo de divorcio, inestabilidad, problemas siquiátricos, enfermedades de trasmisión sexual, pobreza o drogadicción para las parejas que cohabitan en vez de casarse. Y sus hijos sufren problemas emocionales y de conducta, expulsión escolar, abuso y delincuencia en una proporción muy superior a la de los niños de padres casados.

El Papa Benedicto XVI ha dicho en su encíclica Sacramentum Caritatis (March 13, 2007) que entre los cuatro “valores fundamentales” que “no son negociables”, el segundo después del respeto a la vida es “la familia edificada sobre un matrimonio entre un hombre y una mujer”.  

“La cohabitación es un entrenamiento para el divorcio”  -Chuck Colson (1995)

 10 hechos sobre la cohabitación

1.  La cohabitación está aumentado: hace 35 a 40 años apenas existía, era un tabú social. En la década del 60 creció un 19 por ciento; en los 70 se multiplicó  un 204 por ciento;  en la década del 80 aumentó un 80 por ciento; en los 90 subió un 66 por ciento. Sin embargo entre el año 2000 y el 2004 sólo creció un 7.7.  En total, la cohabitación es en la actualidad once veces superior, de acuerdo al Buró del Censo ("Unmarried-Couple Households, by Presence of Children: 1960 to Present", June 12, 2003).

2.  Las relaciones son inestables: una sexta parte de las parejas que cohabitan sólo permanecen unidas por tres años;  una de cada diez sobrevive junta más de cinco años.
Son datos extraídos del libro de Bennett, W.J., The Broken Hearth: Reversing the Moral Collapse of the American Family  (2001).

3.  El riesgo de divorcio es mayor: el porcentaje de divorcio entre quienes cohabitan antes del matrimonio es de casi el doble -39 por ciento frente a 21 por ciento-  que el de las parejas que se casan sin haber vivido juntos.

4.  Las mujeres sufren desproporcionadamente:  las mujeres que cohabitan con sus parejas acaban asumiendo las responsabilidades del matrimonio pero sin la protección legal, particularmente en lo referido al cuidado de los hijos, al tiempo que aportan más de 70 por ciento a la economía de la pareja (datos del estudio realizado por Crouse, J.C., "Cohabitation: Consequences for Mothers and Children," (Oct. 2004).

5.  Mayor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual o ETS  (STD por sus siglas en inglés):  los hombres en relaciones de cohabitación tienen cuatro veces más probabilidades de ser infieles que los casados. En 1960 había sólo tres tipos de ETS, mientras que ahora hay dos docenas que son además incurables. Los casos de ETS se han triplicado en los últimos seis años.  El porcentaje de ETS entre las parejas que cohabitan es seis veces superior al de las mujeres casadas (Crouse, J.C., Gaining Ground: A Profile of American Women in the Twentieth Century, 2000).

6.  Mayor riesgo de abuso de drogas y de problemas siquiátricos: una revisión  de 130 estudios realizada por la universidad UCLA halló que los matrimonios precedidos por cohabitación eran más propensos a problemas de drogas y alcohol (Coombs, R.H., "Marital Status and Personal Well-Being: A Literature Review," Family Relations, 1991). La depresión es tres veces más probable entre parejas que cohabitan que entre matrimonios (Robbins, L., Rieger, D., Psychiatric Disorders in America, 1990).

7.  Mayor índice de pobreza:  la situación económica de las parejas que conviven pero nunca se casan es un 78 por ciento inferior que la de los casados (Cohabitation Facts website).

8.  Los niños sufren: el índice de pobreza entre los niños de parejas que cohabitan es de cinco veces el de los hogares de casados (Bennett, op. cit.). En comparación con los hijos de matrimonios, los adolescents de 12 a 17 años de padres que cohabitan son seis veces más propensos a padecer problemas emocionales y de conducta (Booth, A., Crouter, A.C., eds., Just Living Together: Implications of Cohabitation on Families, Children and Social Policy, 2002). Igualmente, los adolescentes de parejas no casadas tienen un 122 por ciento más de probabilidades de ser expulsados de la escuela (Manning, W.D., Lamb, K.A., "Adolescent Well-Being in Cohabiting, Married and Single-Parent Families," Journal of Marriage and Family, Nov. 2003).


9.  La sociedad paga el precio: Estados Unidos tiene el índice más alto de  encarcelamientos del mundo, con dos millones de presos. Un 70 por ciento de los jóvenes en las cárceles de los Estados son de hogares sin padre (Drake, T., "The Father Factor: Crime on Increase in ‘Dad Free' Zones" National Catholic Register,  2007). Y tres cuartas partes de los niños involucrados en actos delictivos son hijos de parejas que cohabitan (Crouse).

10.  La cohabitación engendra abuso, violencia y asesinato.  Datos sobre el  abuso de niños: los porcentajes más bajos de abuso se registran entre hijos de matrimonios que viven en armonía;  es seis veces superior en familias adoptivas; 14 veces superior en los hogares de madres solteras; 20 veces mayor en hijos biológicos de parejas que cohabitan; y 33 veces mayor  cuando la madre cohabita con un novio que no es el padre biológico de los hijos (Crouse, op. cit.). Datos de abuso de mujeres:  en comparación con las mujeres casadas, las que cohabitan tiene tres veces más probabilidades de sufrir agresiones físicas de su pareja (Salari, S.M., Baldwin, B.M., "Verbal, Physical, and Injurious Aggression Among Intimate Couples Over Time," Journal of Family Issues, May 2002): y nueve veces más probabilidades de ser asesinadas por ellos (Shackelford, T.K., "Cohabitation, Marriage, and Murder: Woman-Killing by Male Romantic Partners," Aggressive Behavior, vol. 27, 2001).


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