|
La enseñanza del Catecismo sobre
la obligación de ayudar a la Iglesia, #2043:
El quinto mandamiento (ayudar a
la Iglesia en sus necesidades) señala la obligación de ayudar, cada uno
según su capacidad, a subvenir a las necesidades materiales de la Iglesia (cf.
CIC can. 222) (Ver: los 5
mandamientos de la Iglesia)
|
Contribución a la Iglesia
Ver también:
Diezmo
Jesús enseña con
sus palabras y acciones el deber de contribuir a la Iglesia:
Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que
cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro
el didracma?» Dice él: «Sí.» Y cuando llegó a casa, se
anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes
de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos
o de los extraños?» Al contestar él: «De los
extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los
hijos. Sin embargo, para que no les sirvamos de
escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que
salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter.
Tómalo y dáselo por mí y por ti.» Mateo 17,24-27
Comentario: Jesús enseña a
cumplir con el requisito de tributo, sea para el Templo o
sea el impuesto del gobierno. Al mismo tiempo enseña un
ideal para sus discípulos. Los miembros de la Iglesia son
hijos y no súbditos. A los hijos no se les requiere una
cuota porque son de la casa. Pero eso no significa que los
hijos no contribuyan nada, al contrario. En la casa todos dan de corazón
según la necesidad y las posibilidades de cada uno. Es la
medida de Jesús: el amor. El mismo se dio hasta morir en la
cruz.
Los buenos
católicos dan a la Iglesia de corazón porque son miembros de
la familia de fe. Contribuyen según sus posibilidades y la
grandeza de su amor. Por eso en la Iglesia Católica no exige
un pago específico. Todo el mundo participa por igual en la
Santa Misa. Dios juzgará la caridad de cada cual.
Desde el principio, la
Iglesia ha enseñado a ser ciudadanos responsables y
respetuosos de la ley, aunque rechazando las costumbres que
son incompatibles con la fe y la moral
(Cf. Romanos 13,
5)
Comentario de San Ambrosio sobre el
tributo del Señor: (Evangelio de Lucas)
Es una gran lección, “que enseña a los cristianos la
sumisión al poder soberano, a fin de que nadie se permita
desobedecer los edictos de un rey de la tierra. Si el Hijo
de Dios ha pagado el tributo, ¿crees que tú eres mayor para
dejar de pagarlo? Aun Él, que nada poseía, ha pagado el
tributo; y tú, que buscas los bienes de este mundo, ¿porqué
no reconoces las cargas del mismo?, ¿porqué te consideras
por encima del mundo?”
Apoyar materialmente a la Iglesia
S.S. Benedicto XVI, 8 Marzo, 2007
al recibir al Círculo de San Pedro
Ver también:
Diezmo
Todo fiel está llamado a colaborar, también materialmente,
con la obra de evangelización y de ayuda a los necesitados realizada
por la Iglesia
En el tradicional encuentro anual, se le entregó al Papa el óbolo de
san Pedro, es decir, las ofertas que se han recogido en las
parroquias e instituciones de la diócesis de Roma durante este año y
que serán destinadas a las obras de caridad del Santo Padre.
Esta cita, que normalmente se celebra poco después de la fiesta de
la cátedra de San Pedro, el 22 de febrero, constituye un momento
simbólico para subrayar los lazos íntimos que unen a la Santa Sede
con esta institución, que surgió en Roma el 28 de abril de 1869.
«La antigua práctica del óbolo de san Pedro, en un cierto
modo ya vigente entre las primeras comunidades cristianas, surge de
la conciencia de que todo fiel está llamado a apoyar incluso
materialmente la obra de la evangelización y, al mismo tiempo, a
socorrer con generosidad a los pobres y a los necesitados», aclaró
el obispo de Roma.
«También en nuestro tiempo la Iglesia sigue difundiendo el Evangelio
y colaborando con la edificación de una humanidad más fraterna y
solidaria. Y gracias también al óbolo de san Pedro es posible
cumplir con esta misión de evangelización y de promoción humana»,
siguió diciendo.
El Círculo de San Pedro organiza comedores para pobres en Roma y
desde hace seis años ha abierto una casa de acogida para ofrecer
tratamientos paliativos que ayuden a afrontar el dolor de personas
enfermas y de sus familiares.
El óbolo de san Pedro comprende la colecta efectuada en las diócesis
de todo el mundo sobre todo con motivo de la solemnidad de los
santos Pedro y Pablo, las contribuciones de congregaciones e
instituciones religiosas, las aportaciones de fundaciones y las
ofertas espontáneas de fieles de todo el mundo.
El dinero que se recoge con este motivo no entra en el presupuesto
de la Santa Sede, pues se destina directamente a las obras de
caridad.
Zenit ZS07030804