Saludos
padre Rivero:
Ante los pecados que veo en mis amigos (borracheras, comentarios
obscenos, ...) ¿Debo decirles que ese no es el camino o debo ser
paciente debido a que yo, aunque no hago eso, tengo mis faltas, mis
pecados? ¿Debo tolerarlo esperando que cambiarán o decirles sus
faltas?¿Qué autoridad tengo yo para decirles que lo hacen mal?
aconséjeme padre. Gracias.
RESPUESTA
¿Corregir o ser paciente? ¡Las
dos! Ese es el
reto del cristiano. Ambas tienen
su lugar dentro del mandato de Cristo de
amor al prójimo.
La paciencia con el hermano viene primero. Ejercitándola le darás a Dios
su lugar para actuar en la relación, crecerás en humildad y dominio de
ti mismo. Si te han injuriado, la paciencia es necesaria para meditar el
Evangelio. A su luz recobrarás la paz interior y podrás perdonar. Solo
entonces puede Dios utilizarte corregir al hermano.
Jesús nos enseñó a primero dar ejemplo amando y enseñando. Así
El iluminaba las conciencias y ablandaba los corazones. Los fariseos
criticaban a Jesús por su aparente falta de corrección, pues comía con
publicanos y pecadores (Cf. Mt 9,11). Los fariseos no entendían la
pedagogía divina en la que el testimonio del amor es el mejor camino
para llegar al corazón del pecador y fomentar la conversión.
Dios
tiene un orden. Hay que sembrar amor, después regar y finalmente
cosechar (CF. 1Cor 3,6). Adelantar la corrección sería contraproducente,
atrasarla demasiado sería igualmente dañino. Hay por eso que actuar
atentos a la dirección y el tiempo del Señor.
Un
tiempo para corregir
Jesús
enseña que
es necesaria la corrección y que esta debe llevar un orden:
Mateo 18, 15-19
Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso,
has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros
dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres
testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace
caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un
publicano.
Primer
paso: la corrección debe ser "en privado", de manera que cuidemos
la reputación del hermano. (Con frecuencia hacemos lo
contrario: propagamos el defecto del hermano con todos y no vamos a el).
Segundo: Si no hace caso y la seriedad del mal lo
requiere para el bien de la persona y de la comunidad,
solo entonces involucramos a otros, pero aun así, no a todo el mundo
sino solo "a otro o a otros dos", personas de probada
virtud en su cuidado por los hermanos. El próximo recurso es "la
comunidad" eclesial, representada por sus pastores. Finalmente, quien no
acepta la corrección de la Iglesia no puede ser parte de ella.
Hay que
distinguir entre la corrección virtuosa, (motivada por amor,
respetuosa, sensible y edificante) y el reproche que es hiriente,
y "arranca" los lazos con el hermano. Nunca corrijas por despecho o
porque se te "acabó la paciencia". No sería de Dios sino de tu carne y
te llevaría a pecar.
En la parábola del trigo y la cizaña (Cf. Mt 13,24),
Jesús nos ordena a no arrancar la cizaña. Hemos mas bien de buscar que
se convierta en trigo. El arrancar le corresponde a los ángeles al final
del tiempo, o como vimos en Mt 9,11, cuando es necesario, a las
autoridades de la Iglesia. (Cf. 1Cor 5, 3-5).
La
Palabra de Dios también nos enseña:
-No podemos corregir a nadie si primero no nos corregimos a nosotros
mismos.
Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás
ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano. -Mateo 7:5
-Quienes están en autoridad deben corregir a los suyos o el pecado cae
sobre ellos.
Las
amistades
Los cristianos debemos tener nuestras relaciones mas cercanas entre
personas que comparten y edifican nuestra fe. Con ellos nos fortalecemos
para poder evangelizar y extender el amor a todos los demás. En tu
trabajo y otros ambientes tratarás con personas dadas a borracheras y
obscenidades. Amales, y a veces, como Jesús, come con ellos. Pero no
deben ser ellos tus amistades primarias mientras no cambien. Te has de
cuidar de que no te influencien y terminen arrastrándote al pecado.
Amales si, pero no cedas a su forma de vida. No es que te creas
superior, sino mas bien reconoce humildemente que has recibido una
gracia en vasija de barro y la has de cuidar. Solo el que guarda su
identidad cristiana clara y definida, puede ganar a otros para Cristo.
Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con
qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera
y pisoteada por los hombres. -Mateo 5,13
Si con
tu ejemplo y corrección, quien andaba en pecado se abre a la gracia,
habrás salvado un alma y ganado un amigo.
Vive
fielmente tu fe en la Iglesia y pide al Espíritu Santo que te indicará
si es tiempo de ejercer paciencia o corrección.
Padre
Jordi Rivero