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Etim. Latín ac-a + clamare, gritarlos. acclamare: proclamar, declarar, invocar "a una voz"

1. Una de las formas de elegir un Papa, en la cual los cardenales unánimemente, sin consultar o votar, proclaman a uno de los candidatos Supremo Pontífice.

2. Aclamaciones litúrgicas en la coronación de un Papa o la elección de un obispo. Las aclamaciones eran enviadas a los emperadores como cumplidos de parte de los concejales de la Iglesia primitiva. También se encontraron en los ritos de coronación de príncipes y reyes seglares, y como inscripciones en los antiguos sepulcros.

3. Expresión breve, normalmente jubilosa, que profiere la asamblea en determinados momentos de las celebraciones litúrgicas. Viene de “clamar”, gritar. Las aclamaciones favorecen la participación activa de la asamblea en las celebraciones.

El documento Sacrosanctum Concilium se refiere a ellas en el número 30: Participación activa de los fieles:

Para promover la participación activa se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos y también las acciones o gestos y posturas corporales. Guárdese, además, a su debido tiempo, un silencio sagrado.

La Instrucción general del Misal Romano también hace referencia a ellas durante la celebración de la misa en los siguientes números:

34. Ya que por su naturaleza la celebración de la Misa tiene carácter “comunitario”, los diálogos entre el celebrante y los fieles congregados, así como las aclamaciones, tienen una gran importancia, puesto que no son sólo señales exteriores de una celebración común, sino que fomentan y realizan la comunión entre el sacerdote y el pueblo.

35. Las aclamaciones y las respuestas de los fieles a los saludos del sacerdote y a las oraciones constituyen el grado de participación activa que deben observar los fieles congregados en cualquier forma de Misa, para que se exprese claramente y se promueva como acción de toda la comunidad.

36. Otras partes muy útiles para manifestar y favorecer la participación activa de los fieles, y que se encomiendan a toda la asamblea convocada, son principalmente el acto penitencial, la profesión de fe, la oración universal y la Oración del Señor.

37. Finalmente, de las otras fórmulas:

a) Algunas poseen por sí mismas el valor de rito o de acto, como el himno del Gloria, el salmo responsorial, el Aleluya, el verso antes del Evangelio, el Santo, la aclamación de la anámnesis, el canto después de la Comunión.

b) Otras, en cambio, como los cantos de entrada, al ofertorio, de la fracción (Cordero de Dios) y de la Comunión, simplemente acompañan algún rito.

   

Que significan las principales aclamaciones en la liturgia:

Amén (= así es, es verdad). Cf Dt 27,15-26; 1 Cor 16,36; Neh 8,6; Sal 14,14; 1 Cor 1,20 (Cristo es el sí de Dios y por medio de él llega a Dios Padre nuestro amén).

Aleluya (alabad a Dios), especie de estribillo sálmico y elemento característico de las doxologías sálmicas (cf Sal 148,1-4; 150).

Gloria (del griego dóxa; de ahí -> doxología);

Hosanna (¡ayuda, pues!); cf Sal 117,25 (donde se indica la respuesta de los sacerdotes: Bendito el que viene en el nombre del Señor, frase introducida en el Sanctus). Se halla ya en la Didajé 10,6;

 

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