Información recopilada por SCTJM

El consumo habitual excesivo de bebidas alcohólicas es un hábito que progresivamente toma control de la persona. Con el tiempo produce inestabilidad psíquica y causa cambios psicológicos. Uno de sus efectos es el debilitamiento de la voluntad, por lo que se hace difícil romper el hábito. Frecuentemente el alcohólico no reconoce su condición y piensa que los verdaderos alcohólicos son los que aun beben mas que el. Aceptar la realidad de su condición es el primer paso para la curación.

El alcoholismo es un grave problema social cuyos daños a personas, familias y a la sociedad en general es incalculable. Para curarse, el alcohólico necesita reconocer que necesita ayuda e incorporarse en un programa. Uno de los mas famosos es Alcohólicos Anónimos. La ayuda mas efectiva es la de los ministerios católicos de apoyo al adicto. En ellos se encuentra el apoyo de la fraternidad cristiana y se reconoce que la curación completa es obra de Jesucristo quien ha de tomar el lugar central en la vida.Uno de estos ministerios es "Nueva Vida".

"Al toxicodependiente, carente fundamentalmente de amor, hay que hacer conocer y experimentar el amor de Cristo Jesús. En medio de una desazón atormentada, en el vacío profundo de la propia existencia, el itinerario hacia la esperanza pasa por el renacer de un ideal auténtico de vida. Todo esto se manifiesta plenamente en el misterio de la revelación del Señor Jesús. Quien toma sustancias estupefacientes debe saber que, con la gracia de Dios, es capaz de abrirse a quien es "el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14, 6). (Toxicodependencia y Familia. Pontificio consejo para la Familia.)

La rehabilitación de la adicción al alcohol es posible. Ofrecemos a continuación el ejemplo de Mateo Talbot.

Mateo (Matt) Talbot nació en la pobreza y comenzó a trabajar de obrero, como embotellador en una fábrica de cerveza, en Dublín, Irlanda siendo todavía un niño. A los 12 años cayó en el vicio del alcohol. Su madre le pedía que dejara la bebida y el quería dejarla. Cuando despertaba de su borrachera sentía una profunda vergüenza ante Dios. Pero cada vez que llegaba el día del cobro, al verse con dinero, no tenía la fuerza de voluntad y sucumbía ante la tentación. Su alcoholismo llegó a ser crónico. Vendió todo lo que tenía para suplir a su vicio.

A pesar de todo mantenía su fe y recurrió a Jesucristo. Fue así que, repentinamente, después de 16 años de vició, se liberó completamente pero las tentaciones no le dejaron. Un sacerdote le ayudó, dándole un programa de rehabilitación que incorporaba los 12 pasos. Los mismos que 50 años mas tarde se harían famosos gracias a la organización llamada "Alcoholicos Anónimos".

Matt tuvo la humildad de reconocer que sus fuerzas no eran suficientes. No recurrió a una energía etérea sino a Jesucristo, el único que puede transformar al hombre dándole nueva vida. Dios le dio la gracia pero Matt correspondió abrazando la cruz de las tentaciones con todo su corazón para mantenerse fiel. Sufrió una intensa guerra interior. En muchas ocasiones sus compañeros se burlaban de el y tuvo que resistir cuando le ofrecían la botella. Pero con la gracia de Dios y su total entrega, logró la sobriedad. Pero no se olvidó de los que sufren adicción. "Nunca desprecies a un hombre que no puede dejar de beber", le dijo a su hermana en una ocasión, "es mas fácil salirse del infierno".

La meta de Matt no era solo renunciar al alcohol. Verdaderamente entregó su vida a Cristo de todo corazón. Se dedicó a la oración y a la penitencia, queriendo expiar sus pecados. Sus armas eran:
1- Eucaristía diaria,
2- Devoción a la Virgen María,
3- Oración intensa
4- Una rigurosa disciplina ascética,
5- Lectura espiritual,
6- Trabajo.

Mantenía un riguroso asceticismo. Su jornada comenzaba a las dos de la madrugada. De rodillas rezaba hasta que las campanas le llamaban a misa; después iba al trabajo y llegaba entre los primeros. Prescindía del almuerzo para ir en vez a una choza a orar en soledad. Llevaba una cadena bajo la ropa de trabajo y dejó de fumar. Después de trabajar 10 horas se conformaba con pocas horas de sueño. Durante muchas noches cuidaba algún amigo enfermo o leía libros religiosos. Inspirado por su fe, tenía una profunda preocupación por la justicia social. Abogaba por sus compañeros obreros y compartía su salario con los pobres. Hasta contribuyó con un orfanato de New York.

Durante cuarenta años Matt sólo fue uno más entre los obreros, haciendo su trabajo con responsabilidad y perseverancia. "Es consistencia lo que Dios busca", decía Matt. El 7de junio de 1925, mientras iba a la Santa Misa, Matt Talbot, a los 70 años de edad, cayó desmayado en plena calle y murió allí mismo, antes de que una mano solícita lo pudiese ayudar. Obtuvo la victoria. Vivió por 40 años en completa sobriedad en unión con Cristo hasta su muerte. Matt comprendió la palabra del Señor: "... el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan (Mt. 11,12)".

Su vida ha sido una inspiración para innumerables adictos y sobrios en todo el mundo. Juan Pablo II, cuando era joven, escribió un artículo sobre Matt Talbot. Después de su muerte se manifestó la santidad oculta de este heróico hombre de Dios. Cientos de adictos han dado testimonio de su recuperación por su intercesión.
Matt Talbot fue reconocido como "Venerable" en 1973 y esta en proceso de canonización.

Si usted obtiene un favor por su intercesión, favor avise escribiendo a:
Fr. Morgan Costelloe, Vice-Postulador de la Causa,
21 Cullenswood Gardens, Ranelagh Dublin 6.
Tel: (01) 497 5201 (Irlanda)

O escriba a info@matt-talbot.com (inglés)

Retiros espirituales Movimiento Matt Talbot en Estados Unidos Asiste a alcohólicos en su rehabilitación.
Contacto (en inglés):
Mr. Mel Wordley,
188 Elmwood Avenue, Glen Rock, NJ 67452, USA.
Tel: 201 652 8822

ORACION "Padre Santo te pido que la victoria de Matt Talbot sobre la adicción traiga esperanza a ________________ y fortalezca su corazón, por Jesucristo, Nuestro Señor, Amen."

Oración oficial: Señor, en tu siervo, Matt Talbot nos has dado un maravilloso ejemplo de triunfo sobre la adicción, de devoción al deber y de una vida entera de reverencia al Santísimo Sacramento. Que su vida de oración y penitencia nos de valor para tomar nuestras cruces y seguir los pasos de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Padre, si es tu voluntad que tu amado siervo sea glorificado por tu Iglesia, da a conocer por tus favores celestiales el poder que el goza en tu presencia. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Enlaces de interés

* "Adicción" en Nuestro diccionario.

* Familia y toxicodependencia: De la desesperación a la esperanza. Pontifico Consejo para la Familia.

* Audio: Matt Talbot, de Alcohólico a Venerable:

* Movimiento Nueva Vida: Ministerio para la rehabilitación de adicciones en la Diocesis de Miami.


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