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Del latín "halleluia", y este del hebreo hallĕlū yăh. Significa alabad a Dios.

Es una "aclamación". Palabra que es demostración de júbilo, especialmente resaltada, cantada, en tiempo de Pascua.

En la Biblia la encontramos en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el A.T. en el libro de Tobías (Tob 13, 22) y también en el Salterio, la encontramos al comienzo de los salmos de alabanza, como una especie de aclamación de invitación, o al final, como una forma de exclamación para dar gloria.
En el Nuevo Testamento, sólo en el relato de la visión de san Juan sobre el servicio divino en el cielo como la palabra-culto de la Creación (Ap, 19).

Su utilización en la liturgia varía según la tradición y el rito.

- En la celebración pascual hebrea los salmos 113-118 pertenecen al llamado "pequeño hallel", mientras que el salmo 135 se denomina el "gran hallel"

- Actualmente en nuestro rito latino romano, de acuerdo con el ordenamiento de San Gregorio referido a la celebración del Oficio Divino, esta aclamación nunca está ausente desde Pascua hasta Pentecostés, excepto en algunas ocasiones tales como las Misas y Oficios por los difuntos.
En la celebración eucarística es la aclamación entusiasta con que la asamblea de los fieles recibe y saluda al Señor que va a hablar y profesa su fe cantando. Proclamar la Palabra es celebrar la presencia de Cristo, y el canto del Aleluya es la celebración de esa presencia.
El Aleluya debe ser cantado por toda la Asamblea, todos deben participar del gozo de tener un encuentro con el Señor que habla. Es toda la Asamblea que se pone en marcha hacia el Señor, aclamando con entusiasmo, dentro de un ritmo comunitario y coral.

¿COMO DEBE SER EL CANTO DE ALELUYA? Debe entonarse la frase “ALELUYA” como parte de la música. Puede componerse una melodía para la frase, pero teniendo presente la facilidad de entonación para beneficiar a la asamblea y que no se sienta forzada, como que se hizo a última hora. No se debe convertir el “Aleluya” en un canto de estructura similar a la de un Salmo Responsorial. El canto del Aleluya sólo implica esta palabra: Aleluya, y no otros textos, estrofas o paráfrasis a menos que sea un versiculo intermedio.

Excepto en Cuaresma (desde el miércoles de ceniza y hasta el Viernes Santo), que es un tiempo penitencial, el canto antes del evangelio de preferencia debe ser siempre Aleluya, y no otros.
1. Se canta Aleluya, una o varias veces, según la composición musical.
2. Luego se canta o recita (en tono sálmico) el versículo Aleluyático indicado en el leccionario sin interrumpir o detener la música que acompaña pues esto daría el entendido que el canto ya termino.
3. Si el versículo intermedio no se canta se recita.
4. Si el canto del Aleluya ya contiene un estribillo se omite la lectura del versículo intermedio, de lo contrario se estarían diciendo dos versículos.
5. Se vuelve a cantar el Aleluya, una o varias veces, según la composición musical. Es decir, Aleluya / versículo aleluyático / Aleluya.

Durante el tiempo pascual es la nota pascual característica de varias partes de la Misa y del Oficio Divino, aparece constantemente al comienzo y al final, e incluso en el medio, de los salmos, como una exclamación instintiva de alegría.

Ver también:

* "Aclamación" en nuestro Diccionario

* "Cantemos aleluya al Dios bueno que nos libra del mal". De los sermones de San Agustín, obispo, Sermón 256,1.2.3.Oficio de Lectura, XXXIV Sábado del Tiempo Ordinario.

* Canciones para el Tiempo Pascual.******

 

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