El Año Santo Del 2000

Este es un resumen. Para mas detalles: http://www.jubil2000.org/cal/calendario.es.html  
Calendario Vaticano para el Jubileo

El "Calendario del Año santo 2000", siguiendo el ritmo del año litúrgico, indica las principales celebraciones que se tendrán en el "año jubilar."

Apertura del año santo: 24 de diciembre de 1999, con la misa de la noche de la Navidad del Señor.
Clausura del gran jubileo: el 6 de enero del 2001, solemnidad de la Epifanía, en Roma.

Las celebraciones son de tres clases:

1. Litúrgicas: cuyos puntos culminantes, en armonía con el tema del gran jubileo, que es la Manifestación del Señor, son:

•La Pascua del Señor: 23 de abril;
•La solemnidad de la Navidad: 25 de diciembre;
•La Epifanía: 6 de enero;
•La solemnidad de la Anunciación del Señor: 25 de marzo.

2. Jubilares: van unidas a las tradiciones propias de los años santos, con celebraciones penitenciales y las peregrinaciones de fieles.

3. Eclesiales: hacen referencia a:

•Jornadas Tradicionales: de la juventud, de las familias...;
•Acontecimientos de la Vida de la Iglesia: congresos eucarísticos, marianos;
•Eventos Especiales según las indicaciones dadas en Tertio millennio adveniente.

Un Calendario "sacramental"

Los sacramentos son "signos santos", "ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y a dar culto a Dios". Por eso, en el "Calendario del Año santo 2000" se prevé la celebración solemne de los siete sacramentos:

•El Orden Sagrado: 6 de enero, en la solemnidad de la Epifanía (para las ordenaciones episcopales);
•El Bautismo de niños: 9 de enero;
•La Unción de los Enfermos: 11 de febrero, memoria de Nuestra Señora de Lourdes;
•La Penitencia: 18 de abril, el Martes santo y en las celebraciones penitenciales propias del jubileo;
•El Bautismo de adultos, la Confirmación y la Eucaristía en la Vigilia pascual: 23 de abril;
•El Orden Presbiteral: 14 de mayo, en el IV domingo de Pascua;
•El Santo Matrimonio: 15 de octubre, en el XXVIII domingo del tiempo ordinario, en concomitancia con el "Jubileo de las Familias".

De este modo, el "Año del gran jubileo" se propone como un año en el cual los fieles, totalmente orientados al Padre por Cristo en el Espíritu, participan con fe plena y compromiso renovado, en la celebración de los sacramentos, manantiales inagotables de gracia y de salvación.

Un Calendario romano

Por motivos históricos, desde que el acceso de los fieles a Jerusalén y a los lugares santos se hizo difícil, Roma se transformó en la meta principal de las peregrinaciones. Bonifacio VIII (+ 1302), que instituyó el primer "Año santo" de la historia en el año 1300, imprimió un fuerte carácter romano en el año jubilar.

La cualidad romana del "Calendario del Año santo 2000" radica en:

•El hecho de que el Santo Padre es el Obispo de Roma, Sucesor del apóstol Pedro y partícipe del primado que el Señor le confirió al servicio de la Iglesia universal;
•Las insignes memorias que Roma conserva:
•las de los apóstoles san Pedro y san Pablo, que en ella anunciaron la buena nueva y con el martirio dieron testimonio fiel del Señor Jesús;
•la de innumerables mártires que confesaron su fe en Cristo con la palabra, la conducta y el sacrificio de la vida.

Un Calendario universal

El hecho de que por primera vez el jubileo se celebre simultáneamente en Roma, en Tierra Santa y en las Iglesias locales, hacen que el Calendario no sea sólo romano sino también esté orientado a toda la Iglesia. Por tanto, el Calendario se propone como instrumento de comunión para la Iglesia entera, de modo que en las Iglesias locales todos los fieles puedan experimentar la unidad de la fe al celebrar el misterio de Cristo. Para alcanzar tal objetivo, el comité central desea que:

•En las Iglesias locales haya una serie de subsidios litúrgicos que constituirán un fuerte vínculo entre las Iglesias locales y Roma.
•Cada celebración "romana" sea, a la vez, universal, por la presencia y la participación de los representantes de las naciones y de las diversas realidades eclesiales.
•Se den celebraciones en todos los ritos litúrgicos: siro-oriental, siro-antioqueno, alejandrino-etiópico, copto, armenio, bizantino, ambrosiano y mozárabe.
La participación de los fieles de todo el mundo será posible, también, gracias a los medios de comunicación modernos, que promoverán la participación de lo que se celebre en Roma.

Un Calendario ecuménico

"Bajo el perfil ecuménico, (el 2000) será un año muy importante para dirigir juntos la mirada a Cristo, único Señor, con la intención de llegar a ser en él una sola cosa, según su oración al Padre. La acentuación de la centralidad de Cristo, de la palabra de Dios y de la fe no debería dejar de suscitar en los cristianos de otras confesiones interés y acogida favorable" (TMA, n. 41).

El "Calendario del Año santo 2000" prevé algunos encuentros importantes con perfil ecuménico. Existen ya contactos con las otras Iglesias y comunidades eclesiales. Durante el Año santo, las Iglesias locales están invitadas a buscar, junto con los hermanos cristianos, formas de celebraciones comunes que lleguen a ser una ocasión de encuentro, de oración y de diálogo entre todos los cristianos.

Un Calendario atento a la piedad popular

El "Calendario del Año santo 2000" prevé varios actos devocionales y piadosos:

•Los viernes de Cuaresma y otros días marcados por el misterio de la pasión de Cristo: el piadoso ejercicio del vía crucis;
•El Rezo del Santo Rosario: para algunas fiestas y memorias de la Madre del Señor;
•Otros actos como: procesiones, celebraciones penitenciales, adoración eucarística, etc.

Se espera que las celebraciones penitenciales del año 2000, además de estar orientadas a la conversión individual, tengan como objeto el pedir perdón por las actitudes y los comportamientos que exigen conversión (cf. TMA, n. 33-36).

Un Calendario atento a la figura y a la misión de la Madre de Jesús

En el acontecimiento conmemorativo del gran jubileo del Año 2000, la Encarnación del Verbo y el Nacimiento de Cristo, María de Nazaret ha desempeñado un papel esencial. En la Encarnación acogió, en nombre y en representación de su pueblo y de la humanidad, al Hijo de Dios; en el Nacimiento, lo dio a luz, lo presentó al mundo, y se puso al servicio de la obra salvadora de Cristo. La afirmación de la centralidad de Cristo no puede, por tanto, separarse del reconocimiento del papel desempeñado por su santísima Madre" (TMA, n. 43).

Para destacar de forma adecuada el papel de la Madre del Salvador, se han de celebrar, con la debida atención y según el ritmo del año litúrgico, las fiestas de la bienaventurada Virgen María que tienen una relación más íntima con el misterio de la Encarnación del Verbo y del Nacimiento de Cristo en la perspectiva de este año jubilar.

Así pues, por la unión indisoluble del Verbo divino y de la Virgen, que queda de manifiesto precisamente en el misterio del Natalis Domini, el gran jubileo de Cristo se transformará espontáneamente también en jubileo de su Madre.

Dado el 21 de mayo de 1998, solemnidad de la Ascensión.
Card. Roger ETCHEGARAY, Presidente del Comité central para el gran jubileo

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