¿Qué significa ser periodista católico?
Juan Pablo II a representantes de la Unión Católica Internacional de Prensa
www.ucip.ch, 6-XII-2002.

Ser periodista:
«Significa simplemente ser una persona íntegra, que en su vida personal y profesional refleja las enseñanzas de Jesús y del Evangelio».

«Significa luchar por los ideales más elevados de excelencia profesional, siendo un hombre o una mujer de oración que busca siempre dar lo mejor que puede ofrecer».

«Significa tener el valor para buscar e informar sobre la verdad, incluso cuando la verdad es incómoda o no es considerada como "políticamente correcta"».

«Significa ser sensible a los aspectos morales, religiosos y espirituales de la vida humana, aspectos que con frecuencia son mal comprendidos o deliberadamente ignorados».

«Significa informar no sólo de los crímenes y tragedias que tienen lugar, sino también de las acciones positivas y ennoblecedoras realizadas a favor de los necesitados: los pobres, los enfermos, los discapacitados, los débiles, aquellos que de otro modo son olvidados por la sociedad».

«Significa ofrecer ejemplos de esperanza y heroísmo a un mundo que siente una necesidad desesperada de ambos».


El arzobispo John Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, en su homilía el mismo día:

La vocación propia del periodista católico: llevar la luz de la verdad, abrir los ojos a las dimensiones del Espíritu, en un mundo en el que las motivaciones políticas y económicas parecen ser lo único que importa.

La luz de la verdad sabe leer con más profundidad hechos dramáticos como el terrorismo, el fundamentalismo islámico, sabe mostrar con hechos la paternidad de Dios y la fraternidad que une a la familia humana.

El periodista católico no sólo debe buscar un elevado nivel de profesional, sino también el heroísmo moral. Tenemos la obligación de ser santos, para arrojar rayos de luz y, como Jesús, dar la vista a los ciegos.

 

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