Simonía

La compra o venta de lo que es espiritual por bienes materiales. Incluye cargos eclesiásticos, sacramentos, sacramentales, reliquias y promesas de oración.

La palabra Simonía deriva de Simón el Mago, quién quiso comprarle a San Pedro el poder para imponer las manos (Hch 8:9-24). 

Es un sacrilegio y atenta contra el Primer Mandamiento (ver Cat. Iglesia Cat. #2118). Simonía es tratar los bienes espirituales como si fuesen propiedad de los hombres. Se equipara lo espiritual a lo material y por ende se comercia con cosas santas.

El Concilio de Calcedonia (451) condena la Simonía en las ordenaciones sacerdotales y el Concilio de Trento tomó medidas severas contra la Simonía. Es también condenada por la ley canónica.

Siempre en la Iglesia han existido abusos porque los vicios de la carne siempre acechan. Pero también siempre han existido santos que luchan contra ellos. Un ejemplo es San Pedro Damián

La simonía se diferencia de los estipendios, humilde ofrenda necesaria para el sustento del clero y de la Iglesia.  Cristo dijo: "Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario" (Lucas 10:7).

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