
ESTIGMA
Del latín: Stigma
Marca o
señal en el cuerpo. En su sentido religioso se refiere al fenómeno de
llevar las llagas de la crucifixión de Cristo físicamente. Estas
llagas se manifiestan en las manos, pies, el costado y la cabeza de
ciertos santos como signo de su participación en la pasión de Cristo.
Los
estigmas pueden ser:
Visibles
o invisibles; sangrientos o no; permanentes, periódicos (generalmente
resurgiendo en días o temporadas asociadas con la pasión de Cristo) o
transitorios. Los estigmas invisibles pueden causar tanto dolor como
los visibles. Los estigmas pueden permanecer muchos años, como el caso
del Padre Pío, quien los llevó
por 50 años y fue el primer sacerdote que se conoce estigmatizado. (San
Francisco tenía las estigmas pero no era sacerdote). Al morir sus
estigmas desaparecieron milagrosamente. Otros estigmatizados:
Santa Rita de Cascia, Sta.
Teresa Neuwman, Sta. Gema Galgani,
Sta. Faustina (estigmas
invisibles) y muchos otros (más de 60 de ellos han sido canonizados).
Los
estigmas pueden ser don de Dios (como en los santos) o falsificación o
causados por el sujeto por problemas mentales. En algunos casos de carácter diabólico. Es por eso que la iglesia ha
establecido criterios para determinar la autenticidad de los estigmas.
Algunos criterios: Las llagas están localizadas en los lugares de las
cinco llagas de Cristo. Esto no ocurre por histeria ni hipnotismo; los
estigmas no se infectan; aparecen espontáneamente en el cuerpo
mientras la persona está en éxtasis; no ceden ante el tratamiento
médico; sangran copiosamente y por largos períodos; Están
acompañados de fuertes dolores tanto físicos como morales (La falta de
dolor es una mala señal que pone en duda la autenticidad de los
estigmas porque, de ser auténticos, son participación en los
sufrimientos de Cristo). Los estigmas auténticos no se pueden explicar
por causantes naturales. Además, la persona practica la virtud
heroicamente, particularmente un gran amor a la humildad y a la cruz.
La Iglesia no canoniza a nadie tan solo por ser estigmatizado.
Algunos
parasicólogos niegan toda obra sobrenatural y la pretenden vanamente
de explicar los estigmas produciendo imitaciones. La Iglesia, al
canonizar santos que han llevado estigmas, reconoce en ellos la
autenticidad de una experiencia sobrenatural.
Padre
Jordi Rivero.
LOS
ESTIGMAS, DESCONCERTANTE SIGNO DE LA
PASIÓN DE CRISTO
Entrevista con el catedrático de espiritualidad Tito Paolo Zecca
ROMA, 11 abril 2001 (ZENIT.org).-
Los
estigmas, signo distintivo de la pasión de Cristo, se han convertido
en el centro de un debate teológico muy interesante.
Desde Francisco de Asís (primer santo de la historia en que se ha
podido comprobar este fenómeno) hasta el beato Pío de Pietrelcina (uno
de los últimos casos) se han dado unos 250 casos de personas con
estigmas, en la mayoría de los casos con comprobación científica.
Pero, ¿qué significan esas llagas dolorosas en las manos y en los pies
de personajes que en algunos casos, con su espiritualidad, han
cambiado la historia del mundo y del cristianismo?
Para comprender mejor el debate, Zenit ha entrevistado al padre
pasionista Tito Paolo Zecca, profesor de Teología pastoral y
espiritualidad en la Universidad Pontificia de San Juan de Letrán y en
el Ateneo Pontificio Antonianum de Roma. Este catedrático, que ha
dedicado investigaciones y libros al argumento, es uno de los máximos
expertos mundiales en la materia.
Acaba de presentar sus últimos descubrimientos en una conferencia
dictada sobre «El Crucifijo de la Sábana Santa y las personas con
estigmas» en el centro de Sindonología del Caravita, en Roma (http://www.sindonologia.it).
--Zenit: ¿Cuál es el significado de los estigmas?
--Tito Paolo Zecca: En el misterio de la resurrección de Jesús, el
Evangelio muestra cómo no han quedado canceladas su llagas. Los
estigmas representan un signo de lo que sufrió Cristo durante la
pasión, y por tanto constituyen un dato teológico en el que hay que
profundizar mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora. En el
Evangelio de Juan, cuando Jesús entra en el Cenáculo con las puertas
cerradas y saluda a los discípulos, muestra los estigmas para
identificarse. A santo Tomás le dice: «Mete tu dedo en mi costado». La
consternación de los apóstoles es también un hecho revelador de este
misterio. Este fenómeno muestra la eficacia de la salvación de Cristo
en la Cruz y permanece de manera particular en el signo de los
estigmas, convirtiéndose en un dato distintivo de la eficacia
redentora y salvadora de la fe.
--Zenit: Ha habido 250 casos de santos y beatos que han tenido los
estigmas. ¿Cuál es el significado histórico de este signo?
--Tito Paolo Zecca: Es un dato particular de la espiritualidad y de la
mística occidental. A partir de san Francisco, hemos tenido un número
significativo de santos y beatos que han vivido la experiencia
desconcertante de la reproducción en su cuerpo de los estigmas de
Cristo. Hasta ahora, la investigación ha subrayado el carácter de
configuración e imitación de Jesús, que surge de la intensa relación
personal que han mantenido con él estas personas. Sin embargo, se ha
analizado muy poco el papel que estos santos y beatos han desempeñado
en la Iglesia. No se ha reflexionado suficientemente en la misión
particular que está ligada a los estigmas.
--Zenit: ¿Puede poner algún caso concreto?
--Tito Paolo Zecca: Por ejemplo, san Francisco de Asís recibió los
estigmas cuando todos sus proyectos de santidad --fundación de la
Orden, aprobación de la regla primitiva, viaje a Palestina-- habían
fracasado. Se encuentra solo y abandonado. La configuración con el
Crucificado le consuela, pero al mismo tiempo el sufrimiento de los
estigmas se convierte en un bien para su Orden y en un mensaje para
toda la Iglesia.
El sucesor de san Francisco, Fray Elías, entendió el significado de
los estigmas y así lo subrayó en la carta que dirigió a todos los
fieles.
Este mismo mensaje y misión de los estigmas puede constatarse en Santa
María Magdalena de Pazzi y en santa Catalina de Siena. En el siglo que
acaba de concluir esta misión se constata con claridad en personajes
como santa Gemma Galgani (fallecida en 1913), el beato padre Pío de
Pietrelcina (1887-1968), y Marthe Robin (mística francesa fallecida en
1981 de quien se están estudiando sus escritos antes de emprender el
proceso de beatificación).
Marthe Robin se ha hecho conocida después de que el famoso escritor
Jean Guitton escribiera el libro «El viaje inmóvil» Durante cuarenta
años esta mujer estuvo sin moverse en su lecho. Al igual que Gemma
Galgani y Pio de Pietrelcina, ha dado vida a muchísimos grupos de
espiritualidad y oración en todo el mundo.
--Zenit: ¿Qué es lo que experimenta quien recibe los estigmas de la
pasión de Cristo?
--Tito Paolo Zecca: Se trata de una experiencia de alegría y dolor. El
Señor es siempre el que toma la iniciativa. Los destinatarios de los
estigmas consideran esto como una inmensa gracia, de la que no se
sienten dignos. De hecho piden al Señor que se la quite, pues se
avergüenzan. Esta actitud es evidente en el padre Pío. El beato de
Pietrelcina muestra claramente cuál es la misión de quien lleva los
estimas. El padre Pío funda grupos de oración y la Casa de Alivio del
Sufrimiento (un gran hospital), realizando una obra concreta para
aliviar los sufrimientos físicos. Además, a través de la oración,
profundiza en la capacidad de intercesión de las personas unidas a
quien padece los estigmas que renueva el mundo, lo salva y lo protege.
--Zenit: Pero, entonces, ¿por qué da el Señor esta «gracia» a
ciertas personas?
--Tito Paolo Zecca: La respuesta está precisamente en su misión. Es un
servicio que la Iglesia necesita en un momento particular de su
historia. Es como un signo profético, un llamamiento, una dato
sorprendente capaz de recordar a los hombres las cosas esenciales, es
decir, la conformación con Cristo y la salvación de Cristo que con sus
llagas nos ha rescatado.
En cierto sentido, todos nosotros llevamos los estigmas, pues con el
bautismo estamos sumergidos en la vida de Cristo, que nos permite
participar en el misterio pascual de su muerte y resurrección. En su
pequeñez, cada uno de nosotros lleva los estigmas. Si los lleva con
espíritu de fe, esperanza, valentía y fortaleza, estas llagas, que
pueden ser purulentas y que no cicatrizan nunca, pueden servir para
curar a los demás.
En definitiva, los estigmas representan la aceptación consciente de la
Cruz vivida espiritualmente.

DE NUESTRO
CORREO
¿Si Cristo fue
clavado en las muñecas, como muestra el manto de Turín, como es que
los estigmatizados suelen tener sus llagas en la palma de la mano?
Los estigmas auténticos son obra de Dios,
pero al mismo tiempo el estigmatizado también puede afectar la forma
que toma el estigma. No que este busque ser estigmatizado pero si
busca unirse con todo su ser a la pasión de Jesús. Entonces las
estigmas aparecen en las manos posiblemente porque así imagina el
estigmatizado que las sufrió Cristo.
Las estigmas no tienen que ser en el lugar
exacto de la crucifixión de Cristo.
Eso no significa que sean falsas o que sean causadas por la mente.
Dios hace el milagro pero respeta las limitaciones humanas.
-Padre Jordi Rivero, Feb 2005