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INMIGRANTES: nuestros hermanos
Padre Jordi Rivero. Edición: 21-08-08

1ro de Mayo: San José obrero.  Día de oración y educación sobre la reforma de inmigración y justicia. Designado "jornada de esperanza" por los obispos de USA. San José "se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto". -Mateo 2,14

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Obispos de USA sobre los inmigrantes  


Los graves problemas por los que atraviesan los países sigue causando un inmenso flujo migratorio. Existen en el mundo 175 millones de emigrantes y 40 millones de refugiados en el extranjero y desplazados en su propio país. (Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, Nov. 2003),

Es incalculable el sufrimiento de los inmigrantes.
-Separación de la familia, a veces por muchos años. A veces la separación conduce a la destrucción de la familia.
-Explotación laboral. Sueldos de miseria, trabajos peligrosos sin protección, falta de seguro, humillaciones, miedo, inestabilidad.

¿Quienes abusan de los inmigrantes?
-Abusadores somos todos cuando no somos solidarios con el sufrimiento de nuestros hermanos o cuando nos aprovechamos de su precaria situación. Todos hemos pecado. La explotación y el desprecio también ocurre entre los de la misma etnia. El mal surge del corazón del hombre y no del color de su piel o su etnia. Los hispanos también debemos hacer examen de conciencia en vías a ser mas justos y respetuosos con nuestros hermanos inmigrantes. Hay que reconocer que si no fuera por la explotación y corrupción de nuestros países, no tendríamos necesidad de emigrar. 

Busquemos la justicia y la misericordia pero sin ser manipulados
En USA se debate una reforma a favor de los inmigrantes. Es muy necesaria. Pero no permitamos que sea manipulada para fomentar enemistad entre hispanos y anglos. Eso solo incitaría una polarización y produciría mas incomprensión. USA tiene una larga tradición de acogida al inmigrante. Debemos apreciarlo y trabajar para que esa tradición se actualice y se aplique en leyes favorables para los inmigrantes de hoy. Recordemos que en América, con la excepción de los indios nativos, todos somos inmigrantes o descendientes de inmigrantes. Todos tenemos derechos y responsabilidades hacia la nación que nos acoge. La gran mayoría de los inmigrantes son respetuosos de las leyes y aportan con su trabajo al bien de la sociedad.

La iglesia continúa la misión encomendada por Jesús a favor de los inmigrantes no solo de palabra sino con un extenso apostolado de acogida en las comunidades y a través de sus servicios sociales. El trabajo no se le puede relegar solo a las instituciones de la Iglesia. Cada bautizado debe ser solidario con sus hermanos inmigrantes. Trabajamos no para fomentar una lucha entre grupos de intereses opuestos sino para evangelizar a todos.

La doctrina social de la Iglesia defiende a los inmigrantes.
-Rerum Novarum del Papa León XIII estableció que las personas tienen el derecho de trabajar para sobrevivir y mantener sus familias.
-El Papa Pío XII en la constitución apostólica Exsul Familia (Sobre el cuidado espiritual del migrante) reafirmó que los migrantes tienen el derecho a una vida de dignidad y por lo tanto el derecho de migrar. 
-Juan XXIII en Pacem in Terris (Paz en la Tierra) y Juan Pablo II enseñaron sobre el derecho de migrar y emigrar.


Juan Pablo II lanzó (20 Nov 2003) un llamamiento a promover «la dignidad del hombre, del emigrante y del refugiado» urgiendo a los Estados a que se adhieran a la Convención Internacional para la Protección de los Derechos de los Trabajadores Emigrantes y sus Familias. 
«La labor de promover el bienestar de los numerosos hombres y mujeres que por diversas razones no viven en sus tierras representa un vasto campo para la nueva evangelización, a la que está llamada toda la Iglesia»  


Existe el derecho a emigrar y el derecho a no emigrar
Juan Pablo II. 23-XII-03.
Del mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones, 2004

Derecho a no emigrar: «crear condiciones concretas de paz, en lo que concierne a los emigrantes y refugiados, significa comprometerse seriamente para salvaguardar ante todo el derecho a no emigrar, es decir, a vivir en paz y dignidad en la propia patria».

«Gracias a una atenta administración local y nacional, a un comercio más equitativo, a una solidaria cooperación internacional, hay que ofrecer a todo país la posibilidad de asegurar a sus habitantes, además de la libertad de expresión y de movimiento, la posibilidad de satisfacer sus necesidades fundamentales»

El papa mencionó «la comida, la salud, el trabajo, la casa, la educación, sin las cuales mucha gente se ve en la obligación de emigrar por la fuerza».

Derecho a emigrar: «existe también el derecho a emigrar». «El fundamento de este derecho es el destino universal de los bienes de este mundo». Cita Encíclica Mater et magistra, #30 y 33.

«Corresponde obviamente a los gobiernos reglamentar los flujos migratorios en el pleno respeto de la dignidad de las personas y de las necesidades de sus familias, teniendo en cuenta las exigencias de las sociedades que acogen a los inmigrantes»

«En este sentido, existen ya acuerdos internacionales que tutelan a los que emigran, así como a quienes buscan refugio o asilo político en otro país. Son acuerdos que siempre pueden ser ulteriormente perfeccionados»


Las Migraciones Pueden Ser un Factor de Paz y No de Guerra.
Juan Pablo II. 23-XII-03.
Del mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones, 2004
Para ello se requiere respetar a los emigrantes y que éstos se integren y respeten el patrimonio cultural de las poblaciones que los acogen.

Citas del discurso del Papa

«Cuando las "diferencias" se encuentran integrándose, dan vida a una "convivencia de las diferencias"»

«Se redescubren así los valores comunes a toda cultura, capaces de unir y no de dividir; valores que hunden sus raíces en un mismo "humus" humano», añade.

«Esto ayuda al establecimiento de un diálogo provechoso para construir un camino de tolerancia recíproca, realista y respetuosa de las peculiaridades de cada quien. Con estas condiciones, el fenómeno de las migraciones ayuda a cultivar el "sueño" de un porvenir de paz para toda la humanidad».

«Es lo que sucede cuando los emigrantes son tratados con el debido respeto de la dignidad de toda persona; cuando se favorece con todos los medios la cultura de la acogida y la cultura de la paz, que armoniza las diferencias y busca el diálogo, sin caer en formas de indiferencia cuando los valores están en cuestión».

«Esta apertura solidaria se convierte en ofrecimiento de paz y en condición de paz»

«Si se favorece una integración gradual de todos los emigrantes, en el respeto de su identidad, manteniendo al mismo tiempo el patrimonio cultural de las poblaciones que los acogen, se corre menos el riesgo de que se concentren formando verdaderos y propios guetos, en los que quedan aislados del contexto social, terminando a veces por alimentar incluso el deseo de conquistar paulatinamente el territorio».

«¡Nadie puede quedar indiferente ante las condiciones que experimentan columnas enteras de emigrantes!»

«Está aumentando cada vez más la convicción de que es necesario combatir el mal de la guerra en su raíz, pues la paz no es sólo la ausencia de conflictos, sino un proceso dinámico y participativo a largo plazo, que involucra a todos los ámbitos sociales, desde la familia hasta la escuela, así como a las diferentes instituciones y organismos nacionales e internacionales», explica.

«Juntos podemos y debemos construir una cultura de paz, adecuada para prevenir el recurso a las armas y a toda forma de violencia. Por este motivo se han de alentar los gestos y los esfuerzos concretos de perdón y de reconciliación; es necesario superar contrastes y divisiones que de lo contrario se perpetuarían sin solución posible».

«Se ha de reafirmar con vigor que no puede haber auténtica paz sin justicia y sin respeto de los derechos humanos. De hecho, existe un íntimo lazo entre justicia y paz»


El Papa pide no ver a los emigrantes como competidores
A los emigrados les invita a respetar las leyes del Estado que les acoge. 17 Nov. 2002

Citas del discurso del Papa:

Vivimos en una época de profundos cambios que afectan a personas, grupos étnicos y pueblos. También hoy se registran graves desigualdades, especialmente entre el norte y el sur del mundo.

Esto hace que la tierra, convertida cada vez más en una "aldea global", sea por desgracia para unos un lugar de pobreza y de privaciones, mientras en las manos de otros se concentran grandes riquezas. En este contexto, el "otro" corre el riesgo de ser considerado con frecuencia como un competidor, sobre todo si es "diverso" por idioma, nacionalidad y cultura.

Por este motivo, es importante que se difunda el espíritu de acogida, que hay que traducir en comportamientos sociales de atención especialmente a quien está en la necesidad. Cada quien es llamado a contribuir para mejorar el mundo, comenzando por el propio ámbito de vida y de acción.

(El Papa pidió a las familias, asociaciones, comunidades eclesiales y civiles que) se conviertan cada vez más en escuelas de hospitalidad, de convivencia civil, de diálogo fecundo.

Por su parte, los inmigrantes deben saber respetar las leyes del Estado que los acoge y contribuir así a una mejor integración en el nuevo contexto social.

En Cristo, al acoger a todo hombre, Dios se ha hecho "emigrante" por las sendas del tiempo para llevar a todos el Evangelio del amor y de la paz. Al contemplar este misterio, ¿cómo es posible no abrirse a la acogida y reconocer que todo ser humano es hijo del único Padre celestial y, por tanto, hermano nuestro?.


El inmigrante y forastero en la Biblia

Antiguo Testamento

Dios quiso que Israel siempre recordara su origen de inmigrante
Deuteronomio 26,5
Tú pronunciarás estas palabras ante Yahveh tu Dios: "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y residió allí como inmigrante siendo pocos aún, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa."

Por eso el inmigrante ha de ser bien tratado:
Exodo 22,20
No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.

Exodo 23,9
No oprimas al forastero; ya sabéis lo que es ser forastero,  porque forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

Levítico 19,33
Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis.

Jeremías 22,3
Así dice Yahveh: Practicad el derecho y la justicia, librad al oprimido de manos del opresor, y al forastero, al huérfano y
a la viuda no atropelléis; no hagáis violencia ni derraméis sangre inocente en este lugar.

 Zacarías 7,10
No oprimáis a la viuda, al huérfano, al forastero, ni al pobre; y no maquinéis mal uno contra otro en vuestro corazón.

Cf. Malaquías 3,5

La ley debe ser la misma para el nativo que para el inmigrante:
Exodo 12,49
Una misma ley habrá para el nativo y para el forastero que habita en medio de vosotros.»

Números 15,16
Una sola ley y una sola norma regirá para vosotros y para el forastero que reside entre vosotros.

La ley obliga a proveer por los inmigrantes
Levítico 19,10
Tampoco harás rebusco de tu viña, ni recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

Levítico 23,22
Cuando cosechéis la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo, ni espigues los restos de tu mies; los dejarás para el pobre y para el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

La ley exige que se ame al forastero
Levítico 19,34
Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

Deuteronomio 10,19
Amad al forastero porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.

El forastero es incluido en la vida de la comunidad
Deuteronomio 16,14
Durante tu fiesta te regocijarás, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la
viuda que viven en tus ciudades.

Dios ama al forastero y lo defiende
Deuteronomio 10,18
(Dios) ue hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al forastero, a quien da pan y vestido.

Deuteronomio 27,19
Maldito quien tuerza el derecho del forastero, el huérfano o la viuda.

Salmos 146,9
Yahveh protege al forastero,
a la viuda y al huérfano sostiene.
mas el camino de los impíos tuerce;

El forastero debe también conocer y obedecer a Yahveh
Deuteronomio 31,12
Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que vive en tus ciudades, para que oigan, aprendan a temer a
Yahveh vuestro Dios, y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Ley.

El inmigrante y forastero según el Nuevo Testamento

Jesús fue refugiado en Egipto
(José) se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto. -Mateo 2,14

Jesús no fue aceptado por su propio pueblo (Cf. Jn 1,11).

Jesús fue un predicador itinerante que no tenía donde reclinar su cabeza:
Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» -Mateo 8,20

Jesús nos manda a ser misericordiosos con los forasteros
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. -Mateo 5,7

Lo que haces a los mas pequeños lo haces a Jesús.
Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también
conmigo dejasteis de hacerlo." -Mateo 25,45

Jesús resucitado camina con los discípulos hacia Emaus sin identificarse. Solo cuando lo acogieron y partió el pan con ellos lo reconocieron (Cf. Lc.24,13-15)

Acoger al forastero es necesario para salvarse
Jesús sobre el juicio final:  Mateo 25,35  "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis"
Pero los que no acogieron al forastero se condenan  Cf. Mt 25, 38-44

En la comunidad cristiana los forasteros han de ser amados
Querido, te portas fielmente en tu conducta para con los hermanos, y eso que son forasteros. -III Juan 0,5
 

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