
Criterios
para una interpretación de la Biblia conforme al Espíritu que la
inspiró
Ver
también: Hermenéutica ,
S.S.
Juan Pablo II sobre la interpretación de la Biblia en la Iglesia
Cada día
se fundan nuevas
iglesias, cada una de las cuales afirma poseer la interpretación correcta de
la Biblia. ¿Acaso no es la Biblia la verdad revelada por Dios y no
reveló Dios la verdad de manera que pueda conocerse con certeza?
Ciertamente que sí, pues Dios no habla para crear confusión o para que
cada uno haga lo que quiera con Su Palabra.
Cristo, en
Su infinita sabiduría, bien sabía que Su Palabra se sostendría para
siempre ante los ataques del demonio y la debilidad de los hombres que
somos propensos a manipularla a nuestra conveniencia. Para que todos
puedan encontrar la verdad Cristo fundó una
Iglesia, su Cuerpo Místico, y le prometió que el Espíritu Santo
siempre la guiaría, para que en ella todos puedan conocer la verdad. Ni los ataques externos ni los pecados de sus propios hijos jamás
podrán alterar la verdad revelada y custodiada por la Iglesia. La
verdad se mantiene íntegra e invariable porque Dios es siempre fiel a
la Iglesia, Su esposa.
EL ESPIRITU SANTO,
INTERPRETE DE LA ESCRITURA
(Cat. I.C. 109-111)
En la
Sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres.
Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento
a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo
que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras. (DV 12,1)
Para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener
en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los "géneros
literarios" usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar
y de narrar en aquel tiempo. "Pues la verdad se presenta y se enuncia
de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros
proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios". (DV 12,2)
Pero, dado que la Sagrada Escritura es inspirada, hay otro principio
de la recta interpretación, no menos importante que el precedente, y
sin el cual la Escritura sería letra muerta: "La Escritura se ha de
leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita". (DV
12,3)
Siguiendo
estos principios queda claro, por ejemplo, que Adán y Eva existieron,
que los ángeles actúan en la historia y que Jesús hizo verdaderos
milagros.
Ver el Catecismo sobre este tema
>>>
Tres criterios para una
interpretación de la Escritura conforme al Espíritu que la inspiró.
(Concilio Vat. II cf DV 12,3)
¿Como
podemos estar seguros que interpretamos la Biblia correctamente? El
Catecismo de la Iglesia Católica (112-114) enseña tres criterios que la
Iglesia siempre ha sostenido como necesarios para interpretar
correctamente la Biblia:
1. Prestar una gran atención "al contenido y a la unidad de
toda la Escritura".
En efecto, por muy diferentes que sean los
libros que la componen, la Escritura es una en razón de la unidad del
designio de Dios, del que Cristo Jesús es el centro y el corazón,
abierto desde su Pascua. (Cf. Lc 24,25-27.44-46).
Sto. Tomas
de A. enseña que el corazón
de Cristo designa la sagrada escritura. La Sagrada Escritura, por su
parte, hace conocer el corazón de Cristo. "Este corazón estaba cerrado antes de la Pasión porque la
Escritura era oscura. Pero la Escritura fue abierta después de la
Pasión, porque los que en adelante tienen inteligencia de ella
consideran y disciernen de qué manera deben ser interpretadas las
profecías. (Sto. Tomás de A., Psal. 21,11)
2.
Leer la Escritura en "la Tradición viva de toda la Iglesia".
Según un adagio de los Padres, "La Sagrada
Escritura está más en el corazón de la Iglesia que en la materialidad
de los libros escritos" ("Sacra Scriptura principalius est in corde
Ecclesiae quam in materialibus instrumentis scripta"). En efecto, la Iglesia encierra en su
Tradición la memoria viva de la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo
le da la interpretación espiritual de la Escritura. (Orígenes, hom. in Lev. 5,5).
-"Estoy con quien esté unido a la Cátedra de san Pedro" "yo sé que sobre
esta piedra está edificada la Iglesia".
Ver:
San
Jerónimo: como interpretar las escrituras.
3.
Estar atento "a la analogía
de la fe".
Por "analogía de la fe" (cf. Rm 12,6) entendemos la
cohesión de las verdades de la fe entre sí y en el proyecto total de
la Revelación.
El
sentido de la Escritura
(Catecismo I.C. 115-119)
Según una antigua tradición, se pueden distinguir dos sentidos de la
Escritura: el sentido literal y el sentido espiritual; este último se
subdivide en sentido alegórico, moral y anagógico. La concordancia
profunda de los cuatro sentidos asegura toda su riqueza a la lectura
viva de la Escritura en la Iglesia.
El sentido literal. Es el sentido
significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la
exégesis que sigue las reglas de la justa interpretación. "Todos
los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido
literal" S.Tomás de A., s. th.1,1,10,ad 1
("Omnes
sensus (sc. sacrae Scripturae) fundentur super litteralem".).
El sentido espiritual. Gracias a la unidad del designio de
Dios, no solamente el texto de la Escritura, sino también las
realidades y los acontecimientos de que habla pueden ser signos.
1. El sentido alegórico. Podemos
adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos
reconociendo su significación en Cristo; así, el paso del mar Rojo es
un signo de la victoria de Cristo y por ello del Bautismo. (cf 1 Co
10,2)
2. El sentido moral. Los acontecimientos narrados en la
Escritura pueden conducirnos a un obrar justo. Fueron escritos "para
nuestra instrucción" (1 Co 10, 11; cf Hb 3-4,11).
3. El sentido anagógico. Podemos ver
realidades y acontecimientos en su significación eterna, que nos
conduce (en griego: "anagoge") hacia nuestra Patria. Así, la Iglesia
en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Ap 21,1-22,5)
Un dístico medieval resume la significación de los cuatro sentidos:
La letra enseña los hechos,
la alegoría lo que has de creer,
el
sentido moral lo que has de hacer,
y la anagogia a dónde has de tender.
(Littera gesta docet, quid credas allegoria, Moralis quid agas, quo
tendas anagogia.)
"A los
exegetas toca aplicar estas normas en su trabajo para ir penetrando y
exponiendo el sentido de la Sagrada Escritura, de modo que con dicho
estudio pueda madurar el juicio de la Iglesia. Todo lo dicho sobre la
interpretación de la Escritura queda sometido al juicio definitivo de
la Iglesia, que recibió de Dios el encargo y el oficio de conservar e
interpretar la Palabra de Dios" (DV 12,3):
"No creería en el Evangelio, si no me
moviera a ello la autoridad de la Iglesia católica". San Agustín, fund. 5,6.
(Ego vero Evangelio non crederem, nisi me catholicae Ecclesiae
commoveret auctoritas).
Las Sagradas Escrituras
Para entenderlas necesitamos la Iglesia y un corazón abierto
Las Escrituras deben ser explicadas por una
autoridad competente:
Lucas 24,27: Y, empezando por Moisés y continuando por
todos los profetas, (Jesús) les explicó lo que había sobre él en todas
las Escrituras.
Hechos 17,2
Pablo, según su costumbre, se dirigió a ellos y durante tres sábados
discutió con ellos basándose en las Escrituras
II Pedro
1,20 Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la
Escritura puede interpretarse por cuenta propia
Muchos leían las Escrituras pero no las entendían ni
aceptaban a Jesús porque sus corazones permanecían cerrados:
Juan 5,39-40 -Vosotros
investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna;
ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí
para tener vida.
Mateo 22,29
-Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las
Escrituras ni el poder de Dios.»
Hechos
13:27 -Los habitantes de Jerusalén y sus jefes cumplieron, sin
saberlo, las Escrituras de los profetas que se leen cada sábado;
Lucas 24,45: -Y, entonces, abrió sus inteligencias para que
comprendieran las Escrituras,
Consecuencias de interpretar las Escrituras sin la guía de la Iglesia
II Pedro
3,16-17 -Lo escribe también en todas las cartas cuando habla en
ellas de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los
ignorantes y los débiles interpretan torcidamente - como también las
demás Escrituras - para su propia perdición. Vosotros, pues,
queridos, estando ya advertidos, vivid alerta, no sea que, arrastrados
por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme
postura.