
JUEGOS
DE AZAR
23-01-08
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Se espera que para el año 2010 los ingresos mundiales del juego
alcancen los 125,000 millones de dólares.
El año pasado, los ingresos fueron de 82,200 millones de
dólares.
Los costes sociales del juego incluyen:
crímenes, como el fraude y la malversación; las
bancarrotas; los suicidios; y los costes familiares como el
descuidar a los hijos. Con frecuencia, las comunidades donde se
abren casinos se ven obligadas a aumentar los impuestos para
pagar los costes asociados con estos factores, mientras que el
gobierno del estado es quien recibe los ingresos.
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Definición:
El apostar dinero u otra cosa de valor a un evento futuro, posibilidad,
o contingencia que es desconocida o incierta a los participantes. La
característica esencial de un juego de azar es la apuesta o el riesgo
que se corre, como tal.
El Catecismo
enseña:
"Los juegos de azar (de cartas, etc.) o las apuestas no son en sí
mismos contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente
inaceptables cuando privan a la persona de lo que le es necesario para
atender a sus necesidades o las de los demás. La pasión del juego corre
peligro de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o
hacer trampas en los juegos constituye una materia grave, a no ser que
el daño infligido sea tan leve que quien lo padece no pueda
razonablemente considerarlo significativo."
-CIC
#2413
El catecismo reconoce que los juegos no son en sí mismos contra la
justicia ya que puede darse un juego entre familia o amigos en donde no
hay apuestas o donde las apuestas son insignificantes y de ningún modo
arriesgan el bienestar de la familia. PERO el catecismo enseguida aclara
que es inmoral el juego cuando se ponen en peligro los recursos
necesarios para el bienestar de la familia y para enfrentar los
compromisos (deudas, etc.). Es muy diferente jugar el dominó en casa
apostando una peseta que participar en el juego en un casino donde se
apuestan grandes cantidades de dinero.
El cristiano, además debe ser consciente de que todo lo
suyo le pertenece a Dios a quien debe rendir cuentas como fiel
administrador. Es por tanto un agravio contra Dios jugar con dinero que
debería administrarse con caridad fraterna. El juego de azar se
convierte con facilidad en una adicción
peligrosa.
Recuperación
Jesús ha venido a liberar al hombre de toda opresión. El
primer paso está en la humildad de reconocer la adicción y la necesidad
de cooperar con la ayuda de Dios siguiendo todos los medios que El
proporciona, tanto espirituales como seculares. En muchos casos será
necesario incluso ingresar en un programa de ayuda.
Ver:
adicción
Todos necesitamos la
confesión y comunión frecuente, la participación en la comunidad
cristiana, la atención a los pobres y apartarnos de la ocasión de
pecado. Estos son pasos indispensables.
El
"juego" es un problema con consecuencias personales, familiares y
sociales muy graves.
Mientras se despilfarra el dinero muchos no tienen lo esencial para una
vida digna. El jugador que no se arrepiente se expone al juicio de
Jesús:
Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de
mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis
de beber" -Mateo 25,41-42.
Los problemáticos beneficios del juego de azar
Sigue expandiéndose, a pesar de los temores por
sus costes sociales
25 junio 2005 (ZENIT.org).- El juego de azar, en todas sus
formas, goza de ingresos cada vez mayores. Las apuestas en Internet han
aumentado especialmente en los últimos tiempos. El 27 de junio
PartyGaming, la empresa propietaria de la principal página web de póquer
online del mundo, esperaba salir por primera vez a bolsa, ofreciendo el
23% de sus acciones en la Bolsa de Londres.
Las estimaciones del valor de la compañía fluctúan, pero según un
reportaje en Reuters el 15 de junio, la venta de acciones podría
alcanzar los 2.100 millones de dólares. Esta cantidad es menos de lo que
originalmente se pensó, debido a los temores sobre la legalidad del
juego online en Estados Unidos.
Reuters contaba que PartyGaming, fundada en 1997, en las horas de
máxima conexión tiene más de 70.000 personas conectadas. La empresa
ha declarado unos ingresos de 222 millones de dólares en el primer
cuatrimestre de este año, con un beneficio operativo de 128 millones
de dólares, un 81% más que el año anterior.
Un editorial del 6 de enero en el Christian Science Monitor daba
algunos datos sobre el aumento del juego online. En 1996, 30 páginas
webs ganaron apenas 30 millones de dólares en apuestas. El año pasado
esto había crecido hasta las 1.600 páginas webs, sumando las apuestas
cerca de 7.000 millones de dólares. Se piensa que aumentará hasta los
9.800 millones este año.
La ley que rige tales páginas no está claramente definida en Estados
Unidos, y en cualquier caso las empresas pueden operar en el extranjero.
Hasta ahora, las propuestas planteadas al Comité de Actividades
Bancarias del senado de Estados Unidos de imponer regulaciones más
estrictas se han quedado en nada. Esto quizá se deba en parte, observaba
el editorial del Christian Science Monitor, a los más de 9
millones de dólares en contribuciones hecha el año pasado a los fondos
tanto del partido demócrata como del republicano.
El juego en general, y no sólo en Internet, está en auge. En Gran
Bretaña, el montante anual de la industria del juego alcanzó el año
pasado los 78.000 millones de libras (141.000 millones de dólares),
según un editorial del 4 de junio del periódico Guardian. También
han subido las pérdidas de los jugadores, hasta los 8.700 millones de
libras (15.800 millones de dólares) del año pasado o, de promedio, 400
libras (727 dólares) por cada persona trabajadora.
Los italianos también son cada vez más dados a apostar. El diario La
Stampa informaba el pasado 3 de diciembre que, a finales del 2004,
se esperaba que los italianos hubieran apostado 23.100 millones de euros
(27.900 millones de dólares) en juegos propiedad del gobierno. Estos
juegos incluyen loterías y apuestas de fútbol y carreras de caballos. La
cantidad equivale al 2% de producto interior bruto del país. La suma ha
subido de forma marcada en los últimos años. En el 2000 la cantidad
apostada era de 14.300 millones de euros (17.300 millones de dólares
según el cambio actual).
Tentación para el gobierno
Los gobiernos son los más grandes beneficiarios [en apariencia] del
aumento del juego. En Canadá, por ejemplo, un artículo del Globe and
Mail del 6 de enero observaba que las ganancias de los juegos
propiedad del gobierno habían superado los 11,800 millones de dólares
canadienses (9,500 millones de dólares) en el año 2003, cuatro veces más
que hace una década.
Pero los costes sanitarios y sociales del juego son también grandes. El
periódico afirmaba que algunos estiman que de 200 a 400 suicidios
ocurridos en Canadá se han relacionado con problemas de juego. Y
mientras que los ingresos gubernamentales de otras actividades
potencialmente dañinas, como el tabaco o el alcohol, han disminuido por
las restricciones en la publicidad, en Canadá, el estado mismo gasta
cantidades considerables en promover el juego.
En Gran Bretaña, los ingresos por la venta de billetes de lotería se
usan cada vez más para los gastos normales de gobierno, en lugar de ir a
«buenas causas» y proyectos culturales, como se prometió cuando se
implantó la lotería hace 10 años. El año pasado, un tercio de los
ingresos del gobierno por loterías, más de 430 millones de libras (782
millones de dólares), fue a gastos ordinarios de salud, educación y
medio ambiente, informó el 15 de junio el Telegraph de Londres.
En Estados Unidos, algunos gobiernos estatales dependen cada vez más de
los ingresos del juego, observaba el 31 de marzo el New York Times.
En Rhode Island, Dakota del Sur, Louisiana, Oregón y Nevada, los
impuestos sobre las diversas formas de juego suman más del 10% de los
ingresos totales del gobierno. Otros estados, como Delaware, Virginia
Occidental, Indiana, Iowa y Mississippi, están cerca de alcanzar el 10%.
En Dakota del Sur, donde los ingresos del juego dan actualmente al
estado el 13,2% de su renta, los legisladores del estado han rechazado
las propuestas de limitar el juego debido a los problemas sociales
creados como consecuencia del mismo. Los legisladores se mostraron
preocupados sobre dónde encontrar fuentes de ingresos alternativas.
David Knudson, un senador republicano de Sioux Falls, declaró al New
York Times que quienes se oponen al juego suelen hablar de los
peligros de los jugadores problemáticos. «Pero el mayor adicto ha
llegado a ser el gobierno del estado que se ha vuelto dependiente de
él», indicaba.
Costes sociales
Se está prestando más atención a los costes asociados al juego. El 8
de abril, el Christian Science Monitor informaba de un estudio
llevado a cabo por Edward Morse, un profesor de derecho en la Escuela
Universitaria Creighton de Derecho en Omaha, Nebraska, y su colega,
Ernest Goss.
Descubrieron que la llegada de un casino a una ciudad puede aumentar los
ingresos locales debido a los puestos de trabajo que crea, llevando a un
descenso de las bancarrotas personales. Sin embargo, después de
llevar varios años operando el casino las bancarrotas personales
aumentan un 2% al año, en comparación con las ciudades que no tienen
casinos. El estudio, que examinaba datos de 1990 al 2002,
concluía que cuando los casinos llevan tiempo y se abren en otras
ciudades instalaciones competidoras, el número de turistas cae y, al
mismo tiempo, el número de jugadores problemáticos aumenta.
El año pasado se publicó un detallado análisis del impacto económico del
juego en Estados Unidos, en el libro «Gambling in America: Costs and
Benefits» (El Juego en América: Costes y Beneficios) (Cambridge
University Press). El autor, Earl Grinols, un profesor de economía de la
Universidad de Illinois, ha seguido de cerca la industria del juego
durante muchos años.
Para comenzar, indicaba que el proceso de aprobación del juego por las
comisiones gubernamentales o los comités legislativos suele tener
defectos, con una carencia de análisis detallados sobre la proyección de
costes y beneficios de las nuevas instalaciones. Y quienes tienen mucho
dinero en juego tienen un gran interés, a la hora de hacer las
propuestas, de presentar una visión parcial de los beneficios del juego.
El proceso de aprobación puede también torcerse debido a las masivas
presiones de la industria del juego. Grinols cita, entre otros ejemplo,
cómo una vez en Texas 74 personas se dedicaron a hacer presión a los
legisladores a favor de una propuesta para extender el juego. Entre 1991
y 1996, la industria del juego pagó más de 100 millones de dólares en
donaciones a los legisladores y gastos de grupos de presión.
En cuanto a la cuestión de los beneficios económicos creados por los
casinos, Grinols observa que no es suficiente con sólo contar el número
de puestos de trabajo creados. Los puestos de trabajo son sólo un factor
en el desarrollo económico, afirma. De hecho, los nuevos puestos de
trabajo en un casino suelen compensarse con las pérdidas de los negocios
cercanos que se ven dañados, como los restaurantes.
Grinols sostiene que es necesario que añadamos los costes sociales
del juego. Éstos incluyen crímenes, como el fraude y la malversación;
las bancarrotas; los suicidios; y los costes familiares como el
descuidar a los hijos. Con frecuencia, las comunidades donde se abren
casinos se ven obligadas a aumentar los impuestos para pagar los costes
asociados con estos factores, mientras que el gobierno del estado es
quien recibe los ingresos.
El autor del libro concluye que, a pesar de que es necesario investigar
más, los juegos de casino «no superan el examen de coste y beneficio por
un amplio margen». Algo que hay que tener presente cuando los gobiernos,
hambrientos de dinero en efectivo, se proponen extender el juego.
ZSI05062503
La
fiebre del juego
Suben las apuestas, a la par que las preocupaciones
éticas
15 julio 2006 (ZENIT.org).
Se
espera que para el año 2010 los ingresos mundiales del juego alcancen
los 125.000 millones de dólares.
Los datos
provienen de un informe de la firma consultora PricewaterhouseCoopers,
informaba Reuters el 21 de junio. El año pasado, los ingresos fueron
de 82.200 millones de dólares, y se espera que aumente un 8,8% al
año.
Estados Unidos, el mayor mercado de juego del mundo, podría experimentar
un crecimiento en los ingresos de los 53.400 millones de dólares de 2005
a los 74.500 millones de dólares en el 2010. Otro sector en expansión
son las ganancias de las páginas web de juego en Internet. Se
espera que se doblen los ingresos, desde los 5.100 millones de dólares
hasta los 11.400 millones en el 2010.
La mayor parte de las formas de juegos online son ilegales en Estados
Unidos. Pero según un artículo del Washington Times, del 19 de marzo,
cerca de dos tercios de todos los lugares de apuestas online son
dirigidos por norteamericanos. Las páginas de juego sortean las
restricciones legales operando desde fuera de Estados Unidos.
Las empresas de juego están ahora presionando para cambiar las leyes
norteamericanas, de forma que les permitan operar legalmente en el país.
Como incentivo para los legisladores, presentan la perspectiva del
aumento de ingresos, como fruto de la legalización.
"Podría aportar en seguida 1.000 millones de dólares a la economía de
Estados Unidos", declaraba al Washington Times Peter Carruthers,
director ejecutivo de BetonSports.com. Su empresa opera desde
Costa Rica y la mayor parte de sus ingresos provienen de jugadores de
Estados Unidos.
Esta es una tentación que resulta difícil que resistan los legisladores,
observaba el Wall Street Journal el 30 de marzo. Ponía el ejemplo
de las máquinas tragaperras. Según el Journal, hay máquinas de
este tipo gestionadas estatalmente en nueve estados, y otros estados
debaten su introducción. Pronto estará en la lista el décimo estado,
Pennsylvania. Los tipos de máquinas utilizados suelen ser "terminales de
vídeo de loterías", similares a las máquinas tragaperras electrónicas,
con botones, comunes ahora en los casinos.
Sin contar Pennsylvania, actualmente hay cerca de 86.000 máquinas
autorizadas por estados. A finales del 2007 se añadirán otras 49.000
más. Todas estas se suman a las 675.000 o más en manos privadas,
incluyendo los casinos y los barcos de cruceros.
Todo esto añade una buena suma a los ingresos gubernamentales, apuntaba
el Journal. La lotería de Rhode Island, por ejemplo, se espera
que contribuya con 325,1 millones de dólares a los ingresos del estado
durante el actual año fiscal, no menos del 10,6% de todos los ingresos.
En el estado de Nueva York, el año fiscal terminó el 30 de junio, la
lotería aportó 2.060 millones de dólares.
Peligros para la familia
No obstante, los peligros de aumentar las oportunidades de juego los
ponía de relieve una consultora matrimonial de Irlanda. John Farrelly,
director de Counseling at Accord, un servicio de apoyo matrimonial
católico, afirmaba que cada vez hay más familias con problemas debido a
la adicción al juego. Sus comentarios los recogía el 8 de junio

CatholicIreland.net
Farrelly indicaba que, cuando Accord reúne a sus consejeros para hacer
cursos de preparación, el problema del juego surge una y otra vez. "La
familia está bajo presión debido a que la industria no tiene interés
alguno en ella, si no es para explotarla", afirmaba.
En Inglaterra el juego por Internet crece rápidamente. El Financial
Times de Londres citaba el 18 de junio datos que muestran un
crecimiento del 50% en el número de usuarios durante el año pasado, con
10 millones de personas que visitan páginas web de juego en los primeros
tres meses del 2006.
Y las oportunidades de jugar van a aumentar. El gobierno británico ha
autorizado 17 nuevos casinos, y varias ciudades compiten por los lugares
donde se pondrán.
Las apuestas en el Reino Unido se han multiplicado por siete desde el
2001, con cerca de 92.000 millones de dólares jugados el año pasado,
informaba el 25 de mayo el periódico Independent. La forma con
más éxito de juego es la Lotería Nacional, en la que se afirma que juega
el 70% de la población. Actualmente sólo el 3% de la población visita
los casinos, pero los operadores esperan que esto aumente de forma
notable una vez que se abran nuevos locales.
Según Independent, hay 370.000 jugadores con problemas en el
Reino Unidos. Se espera que esta cifra aumente hasta los 700.000 en
cinco años.
Veneno social
Los médicos reunidos en la reciente conferencia anual de la British
Medical Association calificaron el juego de "veneno social",
informaba el 28 de junio el periódico Scotsman. "La adicción al
juego es tan corrosiva como la adicción a las drogas y el alcoholismo en
términos de ruptura familiar y ruina económica", afirmaba el Dr. David
Sinclair, médico internista.
El Instituto Vanier para la Familia de Canadá también se ha
mostrado crítico con el juego. El 11 de junio hizo público un estudio
titulado "Gambling with our (Kids') Futures: Gambling as a Family
Policy Issue" [Jugar con el Futuro (de los Hijos): el Juego como
Tema de Política Familiar].
La autora, Arlene Moscovitch, observaba que en el país abundan los
lugares donde puedes perder tu dinero: 87.000 máquinas tragaperras;
33.000 centros de loterías; 60 casinos permanentes; y 250 hipódromos.
Hay también 25.000 licencias de bingos, rifas temporales, y juegos como
billetes de loterías.
En el 2003-2004, el juego en manos gubernamentales obtuvo un rendimiento
bruto de 13.000 millones de dólares canadienses (11.600 millones de
dólares), un aumento de 700 millones de dólares canadienses (629
millones de dólares) respecto a los beneficios del año anterior. De
ello, 6.400 millones de dólares canadienses fueron a parar a las
provincias.
Se presentan continuamente a la gente visiones de la "buena vida" que
ganarán a través de la fortuna y de lograr un premio gordo. Este
mensaje llega a través de numerosos anuncios de juego en prensa, radio,
televisión, Internet y carteles, observaba Moscovitch.
El documento del Instituto Vanier citaba la investigación sobre
los jugadores canadienses que muestra lo siguiente:
- la pérdida de juego por adulto en Canadá en el periodo 2003-2004
fueron de 596 dólares canadienses –cerca de 50 dólares canadienses por
persona al mes.
- el gasto por hogar se estima en 1.080 dólares canadienses, una suma
más alta de lo gastado en educación (1.007 dólares canadienses) y
cuidado personal (834 dólares canadienses).
- los hogares con menores ingresos gastan en el juego proporcionalmente
más de sus recursos económicos, convirtiéndolo en un supuesto impuesto
regresivo voluntario.
- cerca del 40% de los ingresos que el gobierno obtiene del juego
proviene de un 2-4% de población adulta que lucha con la adicción al
juego.
Moscovitch presentaba diversas investigaciones que demuestran los
efectos negativos del juego en exceso en la vida familiar y en las
relaciones personales. Los problemas van desde bancarrotas a rupturas
familiares, fraudes, robos, pérdida del hogar e incluso suicidio.
En términos de tratamiento de los efectos negativos, el documento
observa que las investigaciones recientes ponen de relieve la necesidad
de pasar de un modelo de enfermedad que se enfoca principalmente en el
juego como patología individual, a un modelo de sanidad pública que
considere primero el impacto del juego en la comunidad.
De esta forma, el asunto podría tratarse por medio de campañas de la
sanidad pública similares a las del alcohol y el tabaco. La educación y
el cambio de actitudes son importantes, especialmente entre los jóvenes,
afirmaba Moscovitch.
Preocupación católica
La Iglesia católica también se ha mostrado inquieta por el juego.
Monseñor Frederick Henry envió una carta sobre el tema a los 97 colegios
del Distrito Católico Escolar de Calgary. En su carta, de fecha 20 de
junio, el obispo de Calgary observaba que el pasado 9 de diciembre pidió
a los Administradores Escolares Católicos de Calgary que terminaran con
el uso del casino y a la obtención de fondos a través del bingo.
Los administradores, observaba, han decidido no poner fin al juego,
prefiriendo dejar tal decisión a cada colegio. Monseñor Henry calificaba
tal decisión de "gravemente errónea y basada en una serie de medias
verdades".
El prelado comentaba que mientras el Catecismo de la Iglesia Católica
establece que el juego no es intrínsecamente malo (si se satisfacen
determinadas condiciones), hay problemas específicos que tienen que ver
con la situación canadiense que le llevan a querer que se prohíba la
práctica en los colegios católicos.
No sólo es "una industria enteramente basada en la avaricia", observaba,
sino que también deja a gente afectada a su alrededor. "Es moralmente
erróneo para una institución católica cooperar formalmente en una
industria que explota al débil y al vulnerable", concluía Monseñor
Henry. Un punto de vista que cada vez comparten más personas.
ZSI06071501
DE
NUESTRO CORREO
Pregunta:
Me encanta jugar el DOMINO y apuesto pero no mucho dinero. Unas amigas
de la Iglesia me dicen que eso es pecado pero veo que en algunas
parroquias juegan BINGO. ¿Qué dice la Iglesia sobre estos juegos?
Respuesta:
La respuesta del Catecismo está
arriba>>
No confunda el juego en familia lo cual puede ofrecer un
grato tiempo recreo, aunque se apuesten unas monedas, con el juego de
los casinos en el que se arriesgan, y casi siempre se pierden,
cantidades considerables de dinero. Pero aún en la casa hay que tener
cuidado ya que, como todo lo bueno, los juegos pueden abusarse. Esto
ocurre cuando, por ejemplo, se pone el juego por encima del deber, sea
el deber en el trabajo o en la familia. Otros excesos serían apostar
cantidades grandes, apostar el dinero que necesita la familia o el
dinero ajeno. Ver "Juegos de Azar" arriba. Los adictos al juego causan
un terrible trastorno a su familia y a la sociedad y por lo general no
lo reconocen porque los ciega el vicio.

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