JUICIO DEL ALMA
Ver también: novísimos

La muerte pone fin a la vida temporal del hombre. Pone fin también al tiempo que Dios nos da para decidirnos a la aceptación o al rechazo de la gracia divina otorgada en Cristo (Cf. 2 Tim 1,9-10).

La parábola del pobre Lázaro (Lc 16,22) las palabras de Cristo al buen ladrón en la Cruz (Lc 23,43), así como otros textos del Nuevo Testamento (2 Cor 5,8; Flp 1,23; Heb 9,27; 12,23), hablan de un último destino del alma (Mt 16,26) después de la muerte que es diferente para cada persona.

Dios es Juez supremo
Quien crea en Jesucristo no puede negar la existencia del juicio de Dios.

Algunos protestan contra el juicio de Dios. Juzgan a Dios acusándolo de ser juez. Se trata de una antigua tentación. Nuestros primeros padres comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal. Eso significa que quisieron hacerse ellos mismos los jueces supremos sobre la moral.


Juicio particular inmediato después de la muerte: Catecismo de la Iglesia Católica #1021-1022>>

"Cada hombre recibe la retribución eterna para su alma inmortal justo en el momento de su muerte” (catecismo #1022).

El Nuevo Testamento y la Tradición hablan del juicio refiriéndose principalmente al juicio final que ocurrirá tras la segunda venida de Cristo. Pero también aseguran reiteradamente la existencia de un juicio particular inmediatamente después de la muerte. Cada persona tendrá que rendir cuentas a Cristo por su vida. En ese juicio cada uno de nosotros recibirá el verdicto de los que hemos sido en esta vida. Seremos juzgados según nuestras obras y fe.

Cristo, juez justo, establecerá:
1: o bien la necesidad de purificación temporal (purgatorio) antes de acceder a la bienaventuranza (Si morimos en estado de gracia, pero con los efectos del pecado sin limpiar por completo),
2: o su entrada inmediata en el cielo (Si cuando morimos nuestra vida ha sido completamente purificada de todos los pecados),
3: o su condena en el infierno (si morimos totalmente apartados de Dios).

El destino final de cada persona, sea el cielo o el infierno, es eterno e irreversible. 


Juicio final: Catecismo de la Iglesia Católica #1038-1041

1038 La resurrección de todos los muertos, “de los justos y de los pecadores” (Hch 24,15), precederá al Juicio final. Esta será “la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Jn 5,28-29). Entonces, Cristo vendrá “en su gloria acompañado de todos su ángeles... Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda... E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna” (Mt 25,31.32.46).

1039 Frente a Cristo, que es la Verdad, será puesta al desnudo definitivamente la verdad de la relación de cada hombre con Dios (cf. Jn 12,49). El Juicio final revelará hasta sus últimas consecuencias lo que cada uno haya hecho de bien o haya dejado de hacer durante su vida terrena:

Todo el mal que hacen los malos se registra -y ellos no lo saben. El día en que "Dios no se callará" (Sal 50, 3)... Se volverá hacia los malos: "Yo había colocado sobre la tierra, dirá El, a mis pobrecitos para vosotros. Yo, su cabeza, gobernaba en el cielo a la derecha de mi Padre -pero en la tierra mis miembros tenían hambre. Si hubierais dado a mis miembros algo, eso habría subido hasta la cabeza. Cuando coloqué a mis pequeñuelos en la tierra, los constituí comisionados vuestros para llevar vuestras buenas obras a mi tesoro: como no habéis depositado nada en sus manos, no poseéis nada en Mí". (San Agustín, serm. 18, 4,4)

1040 El Juicio final sucederá cuando vuelva Cristo glorioso. Sólo el Padre conoce el día y la hora en que tendrá lugar; sólo El decidirá su advenimiento. Entonces El pronunciará por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último. El Juicio final revelará que la justicia de Dios triunfa de todas las injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la muerte.

1041 El mensaje del Juicio final llama a la conversión mientras Dios da a los hombres todavía "el tiempo favorable, el tiempo de salvación" (2 Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la "bienaventurada esperanza" ( Tt 2, 13) de la vuelta del Señor que "vendrá para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan creído" (2 Ts 1, 10).

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