Misal
(Etim. Latin, missalis, que
pertenece a la Misa)
Ver también:
Liturgia
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Misal Romano - Indice general
Se llama misal al libro de la liturgia que contiene
las oraciones que reza el sacerdote durante la Santa Misa.
Desde el Concilio Vaticano II el Misal incluye el Sacramental (parte
ritual de la Misa que el sacerdote reza desde el altar o la
sede) y el Leccionario (contiene las lecturas
de la Sagrada Escritura).
El misal del rito romano se llama "Misal Romano"
porque se desarrolló en la ciudad de Roma. En el transcurso de los
siglos tomó formas que tienen gran semejanza con las vigentes en
tiempos más recientes.
-Misal de Pio V (Misa Tridentina): San Pío V,
después del Concilio de Trento, con la Bula “Quo Primum
Tempore”, 14 Julio 1570, renueva el Misal Romano "según
la norma de los Padres", "como siempre lo ha entendido y enseñado la
Iglesia católica"
-Juan XXIII editó el misal de Pio V en 1962. Es
el mismo misal con solo pequeños cambios. Carta
Motu proprio "Rubricarum Instructum"
-Concilio Vaticano II, en su Constitución “Sacrosanctum
Concilium”, dispuso la revisión de la liturgia.
-"Novus Ordo Misae", de Pablo VI. "Missale Romanum",
3 Abril, 1969, El Papa adopta el nuevo misal romano reformado según el
Concilio Vaticano II.
-Pablo VI aprueba los libros litúrgicos reformados y en parte
renovados. El nuevo misal es efectivo en 1970.
-El misal de Pablo VI ha sido revisado varias
veces. La tercera edición típica del Misal Romano fue
aprobada el 11 de enero de 2000
-S.S. Benedicto XVI, con Motu proprio
Summorum Pontificum,
2007, establece el uso de ambos Misales Romanos:
El de Pablo VI como "expresión ordinaria
de la lex orandi" y el de Pío V (nuevamente editado por Juan XIII)
como "expresión extraordinaria de la misma lex orandi".
"No hay ninguna contradicción entre una y otra
edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay
crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las
generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece
sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido
o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas
que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles
el justo puesto. Obviamente para vivir la plena comunión tampoco los
sacerdotes de las Comunidades que siguen el uso antiguo pueden, en
principio, excluir la celebración según los libros nuevos. En
efecto, no sería coherente con el reconocimiento del valor y de la
santidad del nuevo rito la exclusión total del mismo."
-Benedicto XVI, en la carta que acompaña>>
a Summorum Pontificum.
Reformas del Misal, explicadas por S.S.
Benedicto XVI en Summorum
Pontificum:
San Pío V, tras la exhortación de Concilio de Trento,
renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros
litúrgicos enmendados y "renovados según la norma de los Padres" y
los dio en uso a la Iglesia Latina".
Fue éste el objetivo que persiguieron los Pontífices Romanos en el
curso de los siguientes siglos, asegurando la actualización o
definiendo los ritos y libros litúrgicos, y después, al inicio de
este siglo, emprendiendo una reforma general". Así actuaron nuestros
predecesores Clemente VIII, Urbano VIII, san Pío X, Benedicto XV,
Pío XII y el beato Juan XXIII.
En tiempos recientes, el Concilio Vaticano II expresó el
deseo de que la debida y respetuosa reverencia respecto al culto
divino, se renovase de nuevo y se adaptase a las necesidades de
nuestra época. Movido de este deseo, nuestro predecesor, el Sumo
Pontífice Pablo VI, aprobó en 1970 para la Iglesia
latina los libros litúrgicos reformados, y en parte,
renovados. Estos, traducidos a las diversas lenguas del mundo,
fueron acogidos de buen grado por los obispos, sacerdotes y fieles.
Juan Pablo II revisó la tercera edición típica del Misal Romano. Así
los Pontífices Romanos han actuado "para que esta especie de
edificio litúrgico (.) apareciese nuevamente esplendoroso por
dignidad y armonía.
En algunas regiones, sin embargo, no pocos fieles adhirieron y
siguen adhiriendo con mucho amor y afecto a las anteriores formas
litúrgicas, que habían embebido tan profundamente su cultura y su
espíritu, que el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por la
preocupación pastoral respecto a estos fieles, en el año 1984, con
el indulto especial "Quattuor abhinc annos", emitido por la
Congregación para el Culto Divino, concedió la facultad de usar el
Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el año 1962; más
tarde, en el año 1988, con la Carta Apostólica "Ecclesia Dei", dada
en forma de Motu proprio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a
utilizar amplia y generosamente esta facultad a favor de todos los
fieles que lo solicitasen.
Según la misma Carta Apostólica,
Summorum Pontificum, el
Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria
de la "Lex orandi" ("Ley de la oración"), de la Iglesia católica de
rito latino. No obstante el Misal Romano promulgado por San Pío V
y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como
expresión extraordinaria de la misma "Lex orandi" y gozar del
respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones
de la "Lex orandi" de la Iglesia no llevarán de forma alguna a una
división de la "Lex credendi" ("Ley de la fe") de la Iglesia; son,
de hecho, dos usos del único rito romano.
Constitución Apostólica Missale Romanum
de Pablo VI, 3 Abril, 1969, promulga el misal romano
reformado después del Concilio Vaticano II.
Se añaden tres nuevos cánones para la misa y se
modifica el rito.
En cada canon hay las mismas oraciones de
consagración.
Sobre el pan: "Accipite et manducate ex hoc omnes; Hoc est enim
corpus meum, quod pro vobis tradetur
Sobre el cáliz: "Hic est enim calix sanguinis mei, novi et aeterni
testamenti, qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem
peccatorum. Hoc facite in meam commemorationem"
Dos años antes del Missale Romanum, el Papa Pablo VI había
autorizado el uso de la lengua vernácula incluso en el Canon de la
Misa. (Mayo 4, 1967)
El nuevo misal refleja el deseo de la Constitución
sobre la Sagrada Liturgia (Concilio Vaticano II) 1963: la
“participación plena y consciente de los fieles” (SC #14).
Las comentarios sobre la correcta celebración de la misa están en la
Introducción al Misal y se llama "Instrucción General del Misal
Romano" o el "Orden de la Misa" (en latín, Ordo Misae).