UN DIVERSO CONCEPTO DE
"SALUD DE LA MUJER"

Conferencia mundial en Roma propone una nueva mentalidad

ROMA 8 mar (ZENIT).- "La salud de la mujer es un presupuesto para acoger la maternidad, que no es un factor negativo para la vida y la salud de la mujer, sino que representa su fruto y expansión. Es necesario restablecer la armonía entre el desarrollo de la salud de la mujer y la acogida de los hijos, entre la dignidad de la mujer como persona y su apertura a una vocación de donación de sí en la familia, en la sociedad y en la Iglesia". Así está escrito en la declaración conclusiva de la conferencia internacional "Women's Health Issues" organizada en Roma del 18 al 22 de febrero por el Instituto de Bioética de la Universidad Católica y el "Center for Clinical Bioethics" de la Universidad de Georgetown de Washington.

El congreso ha querido distinguir el propio punto de vista sobre la "salud de la mujer" de las concepciones expresadas en las conferencias internacionales de las Naciones Unidas: "En la Conferencia de El Cairo (1994) y en la de Pekín (1995), el tema de la salud de la mujer --afirma el documento conclusivo del congreso tenido en la Universidad Católica-- se ha visto principalmente en relación con la salud reproductiva. La cuestión se ha planteado en modo reductivo e ideológico: se ha propuesto un concepto de salud enfatizando en modo hedonista el bienestar físico, psicológico y social como su componente esencial, poniendo así en contraposición la búsqueda de la salud y calidad de vida y la acogida de los hijos".

La conferencia tenida en Roma subrayó «la necesidad de un concepto de salud de la mujer que esté a la altura de la dignidad de su persona y que comprenda todas sus dimensiones, no sólo biológicas, psicológicas y sociales, sino también las instancias espirituales y morales». El congreso prestó una gran atención al aspecto ético de la salud: "los valores de la corporeidad como dimensión esencial de la persona, de la sexualidad en relación con la familia y la vocación a la virginidad, y de la procreación ofrecen los presupuestos para la salud integral de la mujer, de la familia y de la colectividad".

Se puso en evidencia, además, la exigencia de la difusión de los métodos naturales para "la procreación responsable, tanto como realización positiva del amor conyugal, como un medio que fomenta el respeto a la corporeidad y a la sexualidad". A la investigación médica se le ha pedido "evitar el recurso a tecnologías que separan la procreación de la expresión de la vida conyugal y reducen la vida concebida a un producto de la tecnología".

Los profesores reunidos en el congreso afrontaron también el problema de las tendencias eugenéticas, que están influyendo en las terapias fetales y de los recién nacidos. «La comunidad cristiana --se ha escrito en el documento conclusivo-- está llamada a acoger la vida y a rechazar toda mentalidad selectiva basada sobre el falso concepto de la calidad de vida usado hoy, a menudo, en función de una intención selectiva de los seres humanos».

En relación con los cambios en el campo social, necesarios para garantizar una realización integral de la salud de la mujer, los participantes del congreso han reconocieron que «es también la sociedad, y no sólo la medicina, la que debe cambiar para respetar la dignidad y las exigencias de la mujer. Sobre todo debe cambiar la cultura social, que a menudo promueve modelos de comportamiento y pseudovalores contrarios al verdadero respeto que se debe a la dignidad y a la salud de la mujer. En particular, se ha hecho un llamamiento a la responsabilidad social para combatir las condiciones de miseria, la violencia sobre niños y niñas, la explotación de la corporeidad de la mujer con la pornografía y la prostitución, el empleo de los niños, las condiciones de inferioridad de la mujer en las concepciones jurídicas y en las estructuras sociales y laborales».

Por último, se lanzó un llamamiento para «la difusión de los valores morales a través de la educación. La primera contribución a la salud de la mujer, de hecho, está constituido por un cambio de civilización y de cultura, en la cual los creyentes puedan ofrecer una contribución decisiva para toda la humanidad».

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