PROFECÍA
(Etim. Griego, prophētēs, uno que habla por un dios, intérprete, uno que explica; literalmente, uno que habla por otro)

Padre Jordi Rivero

Ver también: Profeta | Libros proféticos del Antiguo Testamento | Profecías del AT cumplidas en Jesús | San Malaquías

Se le llama popularmente "profecía" a la predicción de eventos futuros que no pueden ser conocidos por medios naturales. Pero la palabra Hebrea hozeh (profecía) abarca mucho más. Se trata de una “visión” o “revelación interpretada.”  El profeta es enviado por Dios a proclamar al pueblo la verdad que conduce a la conversión y a la obediencia. Los profetas algunas veces también predicen eventos futuros, pero estas predicciones no son lo central, sino que sirven como confirmaciones divinas de la autenticidad de un mensaje divino.

Las profecías, como predicciones, son parte de la Providencia Divina. Dios, a cuyos ojos todas la cosas futuras están siempre presentes, puede comunicarlas a sus criaturas. Solamente Dios tiene este poder. Las profecías, como los milagros, manifiestan Su omnipotencia. De aquí que una religión respaldada por profecías debe de ser divina.  

Los falsos profetas   (Falsa profecía)
No debemos buscar conocer el futuro más allá de lo que Dios nos quiere revelar. La fascinación por conocer lo que no nos pertenece nos hace vulnerables a la manipulación de los falsos profetas. El demonio se vale de ellos para confundir y llevar las almas a la ceguera espiritual y a la perdición. Así ocurre, por ejemplo, con los libros del ocultismo, los horóscopos, la magia, la ouija, la quiromancia (lectura de manos), rosacruces, la santería, el satanismo, la superstición, el tarot, la Nueva Era, etc. 

¿Pueden haber profetas después de Jesucristo?

 

Bibliografía: Modern Catholic Diccionary, John Hardon S.J.

 


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