Fe y razón
Padre Jordi Rivero
Muy débil es la
razón si no llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan
-Blas Pascal
Ver también:
Fides et ratio -Encíclica
de Juan Pablo II
Una fe
conforme a la razón -Racionalidad y
cristianismo en el discurso de Benedicto XVI en la Universidad de
Ratisbona
Científicos
creyentes
Fe
y ciencia
¿Dios existe?
¿Debe la fe valerse de la
razón?
¿Debemos los cristianos tratar de
aprovechar el pensamiento y la cultura secular, o rechazarlo
completamente? Tertuliano
(siglo III) se preguntó: "¿Que tiene Atenas que ver con Jerusalén?". La respuesta de la Iglesia desde los primeros siglos
ha sido que podemos descubrir en la cultura secular muchas
verdades que están en consonancia con la fe y que
fortalecen la enseñanza cristiana.
A través de los siglos, grandes
teólogos y santos han reconocido la importancia
de la razón para ayudar a elucidar la verdad del Evangelio. Hay dos
polos que se deben tomar en cuenta y armonizar:
1: El Evangelio posee una lógica
interna que se puede descubrir en cierto grado por medio de la razón natural.
2: La razón natural no es suficiente para creer. La fe requiere
también un
compromiso subjetivo que podemos hacer una vez que hemos tenido la experiencia interior
de gracia y estamos conscientes de quien es Jesucristo.
Solo cuando creemos podemos plenamente entender.
La fe es amiga de la razón y la estima. Se apoya en ella para aprender. Pero la fe,
sin obliterar la razón, la
sobrepasa y va mas alto.
La fe católica no comparte el
concepto
protestante de que el hombre está totalmente depravado y que por lo
tanto
son inútiles todas sus obras. Los católicos reconocemos que hay un
beneficio mutuo entre el ejercicio de la razón y la apertura a la fe.
Esta relación es como un matrimonio que no debe
romperse por las tensiones y dificultades que surjan. Mas bien esas
dificultades son un reto que ayuda a poner mayor esfuerzo para el
crecimiento de ambas.
Según Benedicto XVI “El estudio
representa una oportunidad providencial para progresar en el camino
de la fe, porque una inteligencia bien cultivada abre el corazón del
hombre a la escucha de la voz de Dios, enfatizando la importancia
del discernimiento y la humildad"