La Santidad, Cardenal Ratzinger (Benedicto XVI)
Virtud heroica no quiere decir que el santo sea una especie de «gimnasta» de la santidad, que realiza unos ejercicios inasequibles para las personas normales. Quiere decir, por el contrario, que en la vida de un hombre se revela la presencia de Dios, y queda más patente todo lo que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo. Quizá, en el fondo, se trate de una cuestión terminológica, porque el adjetivo «heroico» ha sido con frecuencia mal interpretado. Virtud heroica no significa exactamente que uno hace cosas grandes por sí mismo, sino que en su vida aparecen realidades que no ha hecho él, porque él sólo ha estado disponible para dejar que Dios actuara. Con otras palabras, ser santo no es otra cosa que hablar con Dios como un amigo habla con el amigo. Esto es la santidad.

Quien tiene esta vinculación con Dios, quien mantiene un coloquio ininterrumpido con Él, puede atreverse a responder a nuevos desafíos, y no tiene miedo; porque quien está en las manos de Dios, cae siempre en las manos de Dios. Es así como desaparece el miedo y nace la valentía de responder a los retos del mundo de hoy. -Cardenal Ratzinger (Benedicto XVI), L'Osservatore Romano» (6 de octubre de 2002).

SANTOS
Que es ser santo y como serlo
Ver también: Sección sobre Santos/Santidad 
Veneración | Un solo Mediador | Intercesión | Reliquias | Día de todos los santos, reflexiones | Apresurémonos hacia los hermanos que nos esperan
 


Ser santo es participar de la santidad de Dios. Nuestro Padre, nos creó para ser santos. (Ver: Santidad).

Dios nos ha llamado y nos capacita a todos a ser santos: "Sean santos... porque Yo, el Señor, soy santo" (Lev 19,2; Mt 5, 48). Cristo vino al mundo para hacer posible nuestra santidad. Es por eso que en el Nuevo Testamento se le llama "santos" a los cristianos (1Cor 1, 12; Rm 1, 5; 1Pe 1, 15-16). Son santos solo si viven su fe (Apoc 21, 2.10). Los santos del cielo murieron en gracia de Dios. Su santidad comenzó en la tierra.  

Los santos «han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo» (Hechos de los Apóstoles,15, 26).

Papa Benedicto XVI: "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo".

Los hombres perdimos la vida de gracia al apartarnos de Dios por el pecado, pero Jesucristo nos reconcilió con el Padre muriendo por nosotros en la Cruz. Por el bautismo recibimos los méritos de ese sacrificio de Cristo, somos liberados del pecado e injertados en Cristo para ser Hijos de Dios y participar de su santidad. San Pablo usa la palabra "santos" para referirse a los fieles que viven la nueva vida en el Espíritu Santo. (2 Cor. 13,12; Ef. 1,1)

La Iglesia es una gran familia en la que Dios es Padre, Jesús el Hermano Mayor, el Espíritu Santo es el santificador que comunica amor entre los miembros de tal manera que, aunque no los hemos visto, podemos llegar a conocer y amar mucho a los santos. Ellos nos enseñan, guían e interceden por nosotros. María es la madre de la familia santa.

Aunque Jesucristo, el Sol de Justicia, ha sido rechazado por la humanidad, el cielo de la Santa Iglesia no ha dejado de tener su luz que ilumina a quien abra su corazón. Los santos son esas personas heroicas que brillan con el Señor.

Se le llama santo a lo que está consagrado al servicio de Dios, sea persona, cosa, lugar, tiempo.


S.S. Benedicto XVI, 1 nov, 2007: El cristiano, «ya es santo, pues el Bautismo le une a Jesús y a su misterio pascual, pero al mismo tiempo tiene que llegar a ser santo, conformándose con Él cada vez más íntimamente».

«A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos. En realidad, ¡llegar a ser santo es la tarea de cada cristiano, es más, podríamos decir, de cada hombre!».

«Todos los seres humanos están llamados a la santidad que, en última instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en esa “semejanza” a Él, según la cual, han sido creados»

«todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos tienen que llegar a ser lo que son, a través del camino exigente de la libertad».

«Dios les invita a todos a formar parte de su pueblo santo. El “Camino” es Cristo, el Hijo, el Santo de Dios: nadie puede llegar al Padre si no por Él».

"Los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados, sino quienes se arrepienten y se reconcilian". Dijo Benedicto XVI comentando sobre San Pablo y Bernabé. Añadió: "Por tanto, también entre los santos se dan contrastes, discordias, controversias...Son hombres como nosotros, con problemas complicados... La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón". "Y todos podemos aprender este camino de santidad". -31 enero 2007 Benedicto XVI.

Perseverar en la santidad es mantenerse en comunión con Cristo quien salva y da vida eterna. Dios quiere que todos se salven (1Tm 2,4), pero no todos se abren a la gracia que santifica. Para salvarse es necesario renunciar al pecado y seguir a Cristo con fe. Por eso San Pablo nos exhorta: "Hermanos: Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor" (Hb. 12,14)Al final no importara otra cosa, la única verdadera desgracia es no ser santos.

La Biblia nos exhorta a seguir el ejemplo de los santos (CF. Dan 7, 22-25; Sab 5, 5). La Iglesia continúa esa tradición y reconoce la santidad después de un largo y cuidadoso proceso en el que examina las vidas de los candidatos.


COMO SER SANTOS
Benedicto XVI
Zenit

El luminoso ejemplo de los santos despierta en nosotros el gran deseo de ser como ellos, felices de vivir junto a Dios, en su Luz, en la gran familia de los amigos de Dios. Ser santo significa vivir en la cercanía de Dios, vivir en su familia, y esta es la vocación de todos nosotros, confirmada con vigor por el Concilio Vaticano II.

Pero, ¿cómo podemos convertirnos en santos, amigos de Dios?. A esta pregunta se puede responder, ante todo, con un enunciado negativo: para ser santos no es necesario realizar acciones y obras extraordinarias, ni poseer carismas excepcionales. Luego viene la respuesta positiva: es necesario ante todo escuchar a Jesús y después seguirle, sin desalentarse ante las dificultades.

La experiencia de la Iglesia demuestra que toda forma de santidad, si bien sigue caminos diferentes, siempre pasa por el camino de la cruz, el camino de la renuncia a sí mismo. Las biografías de los santos describen a hombres y mujeres que, siendo dóciles a los designios divinos, afrontaron en ocasiones pruebas y sufrimientos inenarrables, persecuciones y martirios.

El ejemplo de los santos es para nosotros un aliento a seguir los mismos pasos y a experimentar la alegría de quien se fía de Dios, pues la única causa de tristeza y de infelicidad para el hombre se debe al hecho de vivir lejos de Él.

El camino que conduce a la santidad es presentado por el camino de las Bienaventuranzas. En la medida en que acogemos la propuesta [de Cristo ndr.] y le seguimos --cada uno en sus circunstancias-- también nosotros podemos participar en la bienaventuranza. Con Él lo imposible se hace posible.


Veneración de los santos
Los primeros santos venerados fueron los discípulos de Jesús y los mártires (los que murieron por Cristo). Mas tarde también se incluyó a los confesores (se les llama así porque con su vida "confesaron" su fe), las vírgenes y otros cristianos que demostraron amor y fidelidad a Cristo y a su Iglesia y vivieron con virtud heroica. La Iglesia reconoce santos del A.T.: patriarcas, profetas y otros. (Cf. Catecismo 61)

Con el tiempo creció el número de los reconocidos como santos y se dieron abusos y exageraciones, por lo que la Iglesia instituyó un proceso para estudiar cuidadosamente la santidad. Este proceso, que culmina con la  "canonización", es guiado por el Espíritu Santo según la promesa de Jesucristo a la Iglesia de guiarla siempre (Cf. Jn 14:26, Mt 16:18). Podemos estar seguros que quien es canonizado es verdaderamente santo.

Los santos no tienen necesidad de ser declarados tales. Ellos no se benefician en nada por la declaración de su santidad ya que esta no añade ni quita nada a su felicidad en el cielo. Nosotros, la Iglesia peregrina en la tierra si se enriquece al tener modelos de santidad. Ellos no añaden ninguna doctrina nueva sino que nos ayudan a comprender el Evangelio y vivirlo. Es una gran riqueza conocer a nuestros hermanos que han vivido heroicamente la fe. 

La Iglesia no puede contar la cantidad de santos en el cielo ya que son innumerables (por eso celebra la fiesta de todos los santos). Solo se consideran para canonización unos pocos que han vivido la santidad en grado heroico. La canonización es para el bien de nosotros en la tierra y en nada beneficia a los santos que ya gozan de la visión beatífica (ven a Dios cara a cara). Los santos en el cielo son nuestros hermanos mayores que nos ayudan con su ejemplo e intercesión hasta llegar a reunirnos con ellos.

La devoción a los santos es una expresión de la doctrina de la Comunión de los Santos la cual enseña que la muerte no rompe los lazos que unen a los cristianos en Cristo. Los santos contribuyen a fortalecer la unión existente entre la Iglesia del cielo (triunfante) y la iglesia en la tierra (peregrinante). Ellos son un ejemplo de los frutos de la gracia santificante que Jesús nos ganó con su redención. Los Protestantes rechazaron la devoción a los santos por no comprender la doctrina de la comunión de los santos. El Concilio de Trento (1545-63) reafirmó la doctrina católica.

Los santos interceden por nosotros. En virtud de que están en Cristo y gozan de sus bienes espirituales, los santos pueden interceder por nosotros. La intercesión nunca reemplaza la oración directa a Dios, quién puede conceder nuestros ruegos sin la mediación de los santos. Pero, como Padre, se complace en que sus hijos se ayuden y así participen de su amor. Dios ha querido constituirnos una gran familia, cada miembro haciendo el bien a su prójimo. Los bienes proceden de Dios pero los santos los comparten.

Los santos son modelos. Debemos imitar la virtud heroica de los santos. Ellos nos enseñan a interpretar el Evangelio evitando así acomodarlo a nuestra mediocridad y a las desviaciones de la  cultura. Por ejemplo, al ver como los santos aman la Eucaristía, a la Virgen y a los pobres, podemos entender hasta donde puede llegar el amor en un corazón que se abre a la gracia. Al venerar a los santos damos gloria a Dios de quien proceden todas las gracias.  Vea: Que es venerar y la diferencia con la adoración que le atribuye solo a Dios

Sin duda hay quienes se desvían de una sana devoción y hasta existen personajes que son venerados popularmente al margen de la Iglesia y no son sino falsos santos.  Estos errores no justifican que se descuide la auténtica devoción sino mas bien resalta la importancia de la catequesis.

Santos patronos
Un santo puede ser declarado patrón de un país, diócesis o institución religiosa. También hay santos patronos de diferentes gremios y causas.  Además, todos podemos elegir un santo patrón de nuestra devoción como modelo e intercesor. 

Santos Doctores de la Iglesia
Título reconocido por la Iglesia a los santos que por su gran sabiduría doctrinal han tenido gran influencia en la tradición eclesial.

Santos Padres
Los Padres son pastores (generalmente, pero no siempre obispos) de la Iglesia de los primeros siglos, cuyas enseñanzas, en sentido colectivo, son consideradas por la Iglesia como el fundamental para la doctrina ortodoxa cristiana porque son la correcta interpretación de las Sagradas Escrituras. Los cuatro principales criterios esta designación son: antigüedad, ortodoxia, santidad, aprobación de la Iglesia. No todos los escritos de los Padres son ortodoxos sino solo aquellos en los que hay común acuerdo entre ellos. (Orígenes y Tertuliano cayeron en serios errores pero no se niega el valor de sus obras anteriores.) 

¿Hay santos aun en la tierra?
Sin duda los hay. En todas partes hay personas santas. Los hay enfermos, madres y padres que viven la vida cotidiana con gran fidelidad, jóvenes que mantienen el ideal de ser cristianos y no se dejan arrastrar por la cultura, niños y ancianos....  Creo que el Papa actual está entre los santos en la tierra. Dios quiera que aprovechemos la sabiduría y el ejemplo que nos da como buen padre.  

¿Porque no hay mas santos?
Podemos constatar con tristeza que pocos buscan la santidad. ¿Cuantos entre las multitudes de seres humanos buscan primero el Reino de Dios?. Mas importante, me debo preguntar: ¿Por que no soy YO santo?. Hace mucho comprendí, intelectualmente, la razón: Requiere un amor hecho sacrificio. Pero, ¡que poco lo vivo!  La realidad es que muchos profesamos amor a Dios pero en realidad hay en nosotros una fuerza mayor: la auto-preservación de nuestro ego y el deseo de evitar el sufrimiento aunque este sea necesario para ser fiel.

Es posible envolverse en el servicio a Cristo y hasta sacrificarnos por la misión, pero al mismo tiempo no renunciar al control de nuestro ego sobre lo que hacemos. Seguimos por lo tanto actuando en gran parte según la carne y lo hacemos porque encontramos en la religión lo que todo hombre busca en el mundo: su interés y satisfacción. Para continuar esta "vida de bien" nos cuidamos de no caer en pecado grave, de mantener los compromisos según sean provechosos para nuestra imagen. PERO..... cuando viene la prueba que requiere morir a nosotros mismos y sufrir.... POCOS se abrazan a la cruz.

Hemos de recordar que no hay sinó un camino a la unión con Dios: La Cruz. Quien anda con Jesús va a Jerusalen, va a inmolarse. Esta purificación es necesaria para pasar, por obra del Espíritu Santo, de ser autosuficientes, egocéntricos, carnales al hombre nuevo en Cristo que es todo para el Padre, dócil, obediente y amoroso.  Es necesario que los miembros del cuerpo estén unidos a la Cabeza. Si posponemos la entrega posponemos la victoria y, Dios no lo quiera, podríamos perderla.   

No hay mas santos por la resistencia que presentamos cuando Dios da la gracia de la conversión. ¿Que ocurre cuando la prueba amenaza en derrumbar aquello que esta muy cerca de mi corazón?, ¿me siento justificado para "defenderme" y actúo pensando que es justo lo que hago y lo que digo, o busco la voluntad de Dios aunque me sea abrazar la cruz de la renuncia?. Veamos la actitud de los Apóstoles camino a Jerusalén y después, dormidos en el huerto, y por fin huyendo. No hay por que dudar de que estaban, según sus capacidades humanas, comprometidos con Jesús a seguirle. Soñaban con el reino mesiánico, pero no entendían que necesitaban el Espíritu Santo para ser hombres nuevos, hombres de la Cruz. Confiaban mas bien en sus propias fuerzas. Por eso, no sabían lo que pedían. Ni siquiera Pedro, que con ideas de "cuidar" a Jesús, le quiso evitar su ascenso a Jerusalén.  

La clave de la santidad es entrar en el Corazón Traspasado de Jesús, siempre dándose sin reclamar para si; Lejos de  evitar el sufrimiento, lo asume por amor.  El santo es otro Cristo en su Cuerpo Místico. Es por eso que la santidad requiere ser Iglesia. Es ella la madre que nos alimenta con la Vida de Cristo para la santidad, es en su seno que crecen los santos. La Iglesia no remplaza la lucha personal mas bien nos da la fuerza de la gracia para vencer. Los sacramentos, la Palabra, el magisterio, la comunión con la Virgen, con los santos, con el Santo Padre, en fin, la Comunión de los Santos, es la tierra fértil necesaria para que crezca la semilla de la santidad. Quien se ha unido a Cristo necesariamente vive en comunión con los hermanos, su vida es amor y servicio para edificar el cuerpo.

Una meditación de la Vida de la Virgen Dolorosa, ¡Cuanto nos ayuda a entender su maternal ayuda para nuestra santidad! ¡Toda su vida nos enseña lo que es ser Iglesia, amar y ser santo, culminando al pie de la cruz! Quien se consagra a ella sin duda asciende mas rápido por la senda de la santidad. ¡Que fácil es hablar de esto y hasta llegar a entenderlo, tan solo para seguir cayendo en nuestra acostumbrada auto-preservación. Sin embargo los niños pequeños pueden lograr la santidad heróica, como lo hicieron, con la ayuda de la Virgen, los beatos Francisco y Jacinta.

 


-Padre Jordi Rivero

DE NUESTRO CORREO
¿A quién rezar si son tantos los ángeles y santos?

Saludos Padre:

Mi esposo no tiene trabajo actualmente y varias personas me sugieren orar, pero es aquí en donde viene mi confusión: Unos me dicen que le pida a la Virgen Maria; mi hermano me dice que le pida a Monseñor Escriva ; mi vecina me dice que es mejor una novena a San Judas Tadeo y mi mejor amiga me dice que simplemente le pida a Dios directamente sin intermediarios. Ah, me olvidaba decirle que mi profesor de Ingles me dice que lo mejor es pedirle a los Ángeles y arcángeles porque ellos si ayudan.

Pero para el caso especifico de mi esposo, ¿existe alguna oración especial que le deba rezar a algún santo, o como dice mi amiga, solo le debo rezar a Dios y sin intermediarios?.

Le agradezco de antemano su respuesta.
Confundida.

RESPUESTA

La Iglesia siempre ha enseñado que toda oración se hace por Cristo, con El y en EL. Cristo es el único que puede interceder ante el Padre en cuyas manos misericordiosas están todas las cosas. La intercesión de los santos NO es una alternativa a la de Jesús. La oración principal de la Iglesia es la Santa Misa porque en ella nos unimos al sacrificio en que Jesús se entrega al Padre. Pero esta comunión con Jesús nos une también a nuestros hermanos en el Cuerpo de Cristo con lazos de amor.

Los santos interceden precisamente en virtud a que son miembros del Cuerpo de Cristo. Ellos no hacen nada sino es en Cristo. Dios nos creó para ser familia. Los del cielo y de la tierra estamos unidos en la comunión de los santos en Cristo. La familia comparte y se comunica sus esperanzas y tristezas. Por eso también pedimos a los santos y ángeles que intercedan por nosotros. Lejos de quitarle atención a Dios, los santos y ángeles nos ayudan a adentrarnos en la presencia gloriosa de Dios pues ellos ya están allí, son una gran nube de testigos porque Dios es la Vida y el Centro de todos ellos:

Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, -Hebreos 12,1

«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.» -Lucas 10,16

Sería imposible relacionarnos personalmente con todas las personas del mundo, pero Dios nos da familiares y amigos para compartir con ellos nuestra vida de manera mas personal y profunda. Igualmente es imposible tener devoción personal a todos los santos pues son millares. Pero en el curso de nuestra vida Dios nos acerca a algunos santos, quizás por nuestra familia, escuela, nacionalidad o algún viaje.  De entre muchos algunos se convierten en una inspiración muy especial y les tomamos mayor predilección. De modo que solemos rezar a los santos que mas conocemos y amamos. Quizás una vez sea un santo, otro momento un ángel, como San Miguel o San Gabriel. Para salvarnos no importa cuales son nuestros favoritos ya que todos los santos nos enseñan a amar al mismo Jesús quien es la cabeza de todos los santos y de la Iglesia. Lo importante es que tu sigas su ejemplo de amor heroico al Señor.  

Claro que la amistad con los santos será madura si vivimos como parte de la familia de Dios, pensando en El, pensando en la maravilla que ha hecho con nuestros hermanos mayores, los santos. Cuando vamos a los santos y ángeles tenemos ante nosotros testigos del Evangelio vivo. Ellos están con Jesús.

Si a tu hermano le inspira un santo, muy bien. ¿Pero cual ha tocado mas TU vida? Los santos no son celosos unos de otros ni están en competencia de popularidad. Tan solo quieren ayudarnos a amar como ellos a Dios. 

La confusión ocurre cuando tratamos de hacer una especie de estudio a ver cual nos conviene mas. La oración no es un manejo de poder o manipulación. ¿Te imaginas a alguien buscando novio, preocupado de como contactar a tantos millones de hombres en el mundo, ¿como saber cual me conviene...?

Vete a Jesús que está en el trono y a su lado encontrarás a su Madre Santísima dispensando gracias, es nuestra Madre también. Escucha, abre tu corazón. En torno al trono están todos los ángeles y santos, de los cuales solo conocemos personalmente unos pocos. Poco a poco nuestro corazón se irá llenando mas y mas de gracia y será mas natural acercarnos a nuestros amigos celestiales para con ellos orar.

Finalmente, recuerda que la oración no se trata solo de pedir sino que ante todo es para entregarnos confiados, para hacer en todo su voluntad en Jesús: "Padre Nuestro que estás en el cielo... hágase tu voluntad..." Sin perder de vista esta verdad fundamental, también pedimos por lo necesario: "El pan nuestro de cada día..."


¿Rezar a un amigo difunto?
Si yo conozco a un sacerdote que ya falleció, que creo personalmente (por el conocimiento que tengo de él) que vivió santamente. ¿Se le puede rezar a esta persona para intercesión? ¿Con qué oración me puedo dirigir hacia esta persona?.

¿Yo puedo hacer misas y rezás por dicha persona (en caso que todavía no haya llegado al cielo)?.

RESPUESTA
Sí, ofrezca misas por el.
Usted le puede rezar pero
solo en privado. La forma de orar es sencilla, como le mueva el corazón, comprendiendo que es condicional (Si ha llegado al cielo).

 

siervas_logo_color.jpg (14049 bytes)
Regreso a la página principal
www.corazones.org

Copyright © 1997 SCTJM