
Tentación
La invitación
al pecado, sea por persuasión o por
la oferta de algún placer o cosa deseada. Puede tener su
origen en el mundo, la carne o el demonio.
La tentación
del mundo es el atractivo del mal ejemplo o la presión a
comportarse en cierta forma. La tentación de la carne surge
de la concupiscencia.
Las tentaciones demoniacas ocurren por instigación del
demonio cuyo método es incitar a toda forma de pecado. Por
la avaricia y el egoísmo nos lleva al orgullo y por el
orgullo a todos los demás pecados.
Ver
también:
En Cristo fuimos tentados, en Él vencimos al diablo -
San Agustín
Pecado
Aprendamos de las tentaciones a Jesús
(Ver Mt
4, 1-11 y comentarios)
“El
Señor todo lo hacía para nuestra enseñanza” -San Juan
Crisóstomo
El demonio sagazmente prepara la tentación para cada persona.
-
El demonio tienta aprovechando las necesidades y debilidades de
la naturaleza humana.
-
A. Knox: “Conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece
exactamente lo que calcula que el comprador tomará. Supongo que
pensará, con bastante razón, que la mayor parte de nosotros
podemos ser comprados por cinco mil libras al año, y una gran
parte de nosotros por mucho menos. Tampoco nos ofrece sus
condiciones de modo tan abierto, sino que sus ofertas vienen
envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la
oportunidad no tarda mucho en señalarnos a vosotros y a mí cómo
podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles
a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser
infieles a nuestra fe católica” (R. A. KNOX, Sermones
pastorales, p. 79).
El Señor nos enseña cómo debemos vencer las tentaciones y además
sacar provecho ellas
-
Él “permite la tentación y se sirve de ella providencialmente
para purificarte, para hacerte santo, para desligarte mejor de
las cosas de la tierra, para llevarte a donde Él quiere y por
donde Él quiere, para hacerte feliz en una vida que no sea
cómoda, y para darte madurez, comprensión y eficacia en tu
trabajo apostólico con las almas, y... sobre todo para hacerte
humilde, muy humilde” (S. CANALS, Ascética Meditada, 14ª ed.,
Madrid 1980, p. 127).
-
Bienaventurado el varón que soporta la tentación porque,
probado, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a
los que le aman (Sant 1, 12).
Primera tentación: Cuando Jesus tiene hambre. El demonio le invita a
que convierta las piedras en pan. Que utilice su poder divino para
resolver su necesidad.
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Es una tentación contra la decisión de Jesús de humillarse y
vivir la condición humana con todas sus limitaciones y
sufrimientos.
Segunda
tentación, el diablo llevó a Jesús al pináculo del Templo y le dijo
que se tire. El Diablo utiliza la Biblia: “Pues escrito está: Dará
órdenes acerca de ti a sus ángeles de que te lleven en sus manos, no
sea que tropiece tu pie contra alguna piedra”
-
Es una
tentación capciosa: si te niegas, demostrarás que no confías en
Dios plenamente; si aceptas, le obligas a enviar, en provecho
personal, a sus ángeles para que te salven. El demonio no sabe
que Jesús no tendría necesidad de ángel alguno.
-
Una tentación parecida oirá el Señor en la cruz: “Si es el rey
de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en él” (Mt 27,
42).
-
También es la tentación de
que cumpla su misión de Mesías en la forma mas fácil.
Si los ángeles lo sostienen, todo el mundo sabrá que es el
Mesías y podrá reunir a todos.
-
Jesús vino para reunir a todos, como pastor
que
recoge al rebaño. Pero no de esa manera.
El nos atraerá a todos solo por amor y amor de
cruz: "Cuando sea levantado atraeré a todos hacia mi"
Tercera tentación. El demonio ofrece a Jesús todos los reinos del
mundo.
-
Jesús vino para reconquistarlo todo para su Padre. Jesús
ciertamente debía ser rey del mundo. La tentación ofrece algo
bueno, pero con algo muy malo: El demonio exige que lo adore.
Entonces el diablo en verdad seguiría siendo el rey y Jesus solo
su esclavo.
-
El demonio no nos tentará a nosotros ofreciendo reinos. Nos
pretende comprar por mucho menos. Y tiene mucho éxito porque
cuenta con nuestras ambiciones y deseos de poseer algo. Ser
reycitos sobre alguien o algo. Que nos postremos ante el, lo
cual significa desobedecer a Dios.
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El demonio promete siempre más de lo que puede dar. La felicidad
está muy lejos de sus manos. Toda tentación es siempre un
miserable engaño.
El Señor está siempre a nuestro lado, en cada tentación y nos da la
gracia necesaria para vencer.
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El Señor permite que seamos tentados para que crezcamos en las
virtudes.
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Confiad: Yo he vencido al mundo (Jn 16, 33).
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Nos apoyamos en Él “Todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp
4, 13).
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El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? (Sal 26, 1).
Podemos prevenir la tentación si nos mantenemos firmemente unidos al
Señor.
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Humildad
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La vida de los sacramentos.
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Participar en la vida de la comunidad cristiana.
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Vivir amando a Dios y al prójimo.
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Disciplina del horario, evitar el ocio.
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Mortificación,
lo cual implica disponerse a sufrir por seguir el camino recto.
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Oración
continua, pedir al Señor: “no nos dejes caer en la
tentación”.
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Guardando los sentidos internos y externos. “Velad y orad para
no caer en la tentación” (Mt 26, 41).
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Debemos
huir de las ocasiones de pecar, por pequeñas que sean. El que
ama el peligro perecerá en él (Eccl 3, 27)
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Sinceridad ante el director espiritual. “Combatimos la tentación
manifestándosela abiertamente al director espiritual, pues el
manifestarla es ya casi vencerla. El que revela sus propias
tentaciones al director espiritual puede estar seguro de que
Dios otorga a éste la gracia necesaria para dirigirle bien” (B.
BAUR, En la intimidad con Dios, Herder. Barcelona 1975, 10ª ed.,
p. 121).
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Devoción a María Santísima, refugio de pecadores.
Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
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