
EL TESORO DE LA
IGLESIA
El tesoro de la Iglesia se
compone de los méritos infinitos de Jesucristo y de los
superabundantes méritos de la Virgen y de todos los santos. Jesús es
el origen de toda gracia y su sacrificio es satisfactorio por los
pecados de todo el mundo. Sin embargo todo hombre que participa de la
vida de Dios, en la comunión de los santos, puede indirectamente y de
forma secundaria, ganar gracias para otros. Es por eso que el tesoro
de la Iglesia incluye la parte meritoria, propiciatoria, impetratoria
y satisfactoria de las obras buenas hechas por sus miembros.
Toda obra buena, hecha en
gracia de Dios, es meritoria, propiciatoria, impetratoria y
satisfactoria.
MERITORIA
Nos hace ganar méritos y premios para el cielo. Mas
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PROPICIATORIA
Aplaca la justicia divina. Etim. Latín. propitiare,
hacer favorable. Aplacar o apaciguar. Es uno de los tres frutos de
toda buena obra. Es también uno de los cuatro fines del
Sacrificio
Eucarístico cuyo poder propiciatorio se extiende al pecado, a la
satisfacción de la pena temporal y al castigo para los vivos y al
castigo para los muertos.
Santa
Faustina recibió mensajes de Jesús, Divina Misericordia. Uno de ellos es
la coronilla: "Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el
Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como
propiciación de nuestros pecados y los del
mundo entero".
IMPETRATORIA
Etim. Latín. impetratio, la acción de procurar
o obtener por petición o súplica. La impetración consigue gracias del Señor.
Es uno de los frutos de la oración y de las buenas obras,
especialmente es uno de los cuatro fines del
Sacrificio
Eucarístico. La impetración con la disposición correcta y habiendo
cumplido las condiciones prescritas, invariablemente obtiene de Dios
lo que se le pide, siempre que sea para nuestro bien espiritual.
SATISFACTORIA.
Satisface la pena temporal debida por los pecados. Mas
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La parte meritoria es solo
de quien practica la buena obra, no se puede ceder. Las otras partes se
pueden ceder, añadiéndose así el tesoro de la Iglesia.
Bibliografía: Modern Catholic Diccionary, John Hardon S.J.