
El sufrimiento
Meditación acompañados de la Virgen Santísima
-de José María Sánchez-Ventura
Ver
también sufrimiento
Señora: Vivimos en un valle de
lágrimas. Pero yo sé que esas lágrimas no son
símbolo de amarguras, sino precio de felicidad. Los hombres a veces olvidamos que Tú
también lloraste, que también las espinas del dolor maceraron tu carne de Virgen sin
mancha. Olvidamos que con tu llanto cooperaste a la obra redentora de tu
Hijo, y que con
nuestras lágrimas hemos de limpiar el polvo de tantas miopes miradas para alcanzar la
pura visión de Dios.
El dolor es fuente de sabiduría entre los hombres, y de gracia ante el
Señor. El dolor es la espina de la rosa, el precio de la salud, el contraste de la
felicidad, la paz de la guerra, el tributo de la gracia, la seguridad de la
redención. Al
dolor debemos todo lo que hay de bueno en los hombre, todo lo que da sentido a la
vida. Al
dolor debemos la piedad, el heroísmo, la virtud, porque bajo la férula de este maestro
ha realizado el hombre todos sus progresos. Si "feliz culpa" fue la tragedia de nuestra naturaleza
caída, feliz dolor
será también el nuestro, si ofreciéndolo en satisfacción de tantas
debilidades, sabe
conducirnos al camino de la perfección.
Por eso, Señora yo sé que mi ofrenda no es
triste, y que las flores
de mis angustias no empañan la hermosura de este día de celestial
plenitud. Yo sé que
entre todos mis esfuerzos por lograr un homenaje digno de tu complacencia, ninguno ha de
serte más grato que la pleitesía de mi dolor. Porque sé también que la vida no tiene
dolores para quien comprende a tiempo su sentido. Y porque en la eterna batalla de la
espina y la rosa, no desdeño la enseñanza de esa magnífica armonía de lo
antagónico...Escucho y admiro la lección de la rosa: También el sufrimiento da
alegría; no es llorar el sufrir; sufrir no es eso. Sufrir no es el pisar con rebeldía el
hierro del rosal. Es vencer la porfía de bendecir la espina ¡con un
beso!...