MARÍA, MADRE DE DIOS
María es verdaderamente Madre de Dios
Padre
Jordi Rivero
Ver también Madre de
Dios:
En la catequesis de JPII
Lecturas y comentarios de esta solemnidad
La Palabra
tomó de María nuestra condición humana san Atanasio, Padre de la Iglesia
El rostro materno de María en los primeros siglos
-Juan Pablo II
Madre de la Iglesia
Veneración
"Madre de Dios" es el título
dogmático principal y más
generalizado de la Virgen. De el dependen todos los demás títulos y privilegios
que ella tiene. Ella es Madre de Jesús, Dios y hombre verdadero. Es además
el título mas antiguo.
"¿Cómo puede ser María la madre de Dios, si Dios no tiene
principio?".
Respuesta:
María no engendró a Dios desde la eternidad. María comienza a ser Madre de
Dios cuando el Hijo Eterno se encarnó en sus entrañas (la
Encarnación).
Se llama
"madre" la mujer que engendra un hijo/hija. Es madre de la persona que ella
engendró.
-Si reconocemos que María engendró y dio a luz a Jesús, entonces reconocemos
que María es madre de Jesús.
-Si además reconocemos que Jesús es una persona divina (la Segunda Persona
de la Trinidad), entonces reconocemos que María, por ser madre de esa
Persona (Jesús) es verdaderamente Madre de Dios.
En el credo profesamos que el Hijo es engendrado (eternamente), no creado
por Dios. Dios no tenía necesidad de hacerse hombre pero quiso hacerse.
Quiso tener madre verdaderamente. Gálatas 4,4: "al llegar la plenitud
de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre
sin dejar de ser Dios, por ende María es madre de Jesús, Dios y hombre
verdadero.
Dios no necesitaba tener madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros
con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para
consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen
María quién es y será siempre la Madre de Dios.
Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel
(Visitación),
esta, movida por el Espíritu Santo, la reconoció como Madre de Dios al
llamarle
"Madre
de mi Señor" (Cf. Lucas 1, 39-45).
La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los
cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en
el
Concilio
de Efeso en el año 431 y es el primer
dogma
Mariano. Negar que María es madre de Dios es negar que el Verbo se hizo
hombre (negar la Encarnación de Dios Hijo).
Antecedentes de la controversia sobre la maternidad divina de María
Santísima:
Los errores de
Nestorio
En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes
errores:
-
Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana.
-
Sus dos naturalezas no estaban unidas.
-
Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de
Jesús hombre.
-
Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad,
y por eso decimos que Jesús es Dios.
Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios,
niegan también que Jesús fuera verdaderamente una Persona divina que asume
una naturaleza humana.
La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente
a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la
maternidad divina de María está defendiendo la verdad de que, su hijo,
Jesucristo, es una Persona divina.
En esta batalla doctrinal,
San
Cirilo, Obispo de Alejandría,
jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en
contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un
concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo
para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la
verdad.
“Me extraña en gran manera, que haya alguien que tenga duda de si la
Santísima Virgen ha de ser llamada Madre de Dios. Si nuestro Señor
Jesucristo es Dios, ¿Por qué razón la Santísima Virgen, que lo dio a luz, no
ha de ser llamada Madre de Dios? Esta es la fe que nos transmitieron los
discípulos del Señor. Así nos lo han enseñado los Santos Padres”
San Cirilo de Alejandría, Ver:
Carta
1, 27-30
Concilio de Efeso
En el año 431, se reunieron 200 obispos en el Concilio Ecuménico de Efeso
(la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años). Proclamaron
solemnemente que "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo,
Cristo, es Dios".
Canonizó el titulo
"Theotokos".
"Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la
segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es sólo madre de la
naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda
la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien
desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es
solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a
una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la
Madre de Dios" -Concilio de Efeso
En vez de Theotokos, algunos padres
proponían Christotokos, Madre de Cristo. Pero precisamente eso se
consideró una amenaza contra la doctrina de la plena unidad de la divinidad
con la humanidad de Cristo. En Efeso se confirmó, por una parte, la
unidad de las dos naturalezas, la divina y la humana, en la persona del Hijo
de Dios (cf. DS 250) y, por otra, la legitimidad de la atribución a
la Virgen del título de Theotokos, Madre de Dios (cf. ib., 251).
Para celebrar la proclamación de Efeso, los Padres,
acompañados por el gentío de la ciudad, que los rodeaba portando
antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María,
Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén". La Theotokos es representada e invocada como la reina y
señora por ser Madre del Rey y del Señor.
"Después de ese concilio se produjo una auténtica explosión de devoción
mariana, y se construyeron numerosas iglesias dedicadas a la Madre de Dios.
Entre ellas sobresale la
Basílica de Santa María la Mayor, aquí en Roma. La doctrina relativa a
María, Madre de Dios, fue confirmada de nuevo en el concilio de
Calcedonia (año 451), en el que Cristo fue declarado "verdadero Dios y
verdadero hombre (...) nacido por nosotros y por nuestra salvación de María,
Virgen y Madre de Dios, en su humanidad" (DS 301)." -Benedicto XVI
La Maternidad de María fue también afirmada
por otros concilios universales, como el de Calcedonia (451) y el segundo de
Constantinopla (553).
En el siglo XIV se introduce en el
Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios". En el
siglo XVIII se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.
El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la
Encíclica Lux Veritatis (1931).
La Madre de Dios en el Concilio Vaticano
II:
El concilio recogió en un capítulo de la Constitución Dogmática
Lumen
gentium sobre la Iglesia, el octavo, la doctrina acerca de María,
reafirmando su maternidad divina. El capítulo se titula: "La bienaventurada
Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia".
Este documento presenta la maternidad
divina de María en dos aspectos:
1) La maternidad divina en el misterio de
Cristo.
2) La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.
"Y, ciertamente, desde los tiempos mas
antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo
amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y
necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que
la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina,
hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las
cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor
cumplidos sus mandamientos" (LG #66)
En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI
(1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen,
fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"
En 1984 consagra J.P.II el mundo entero
al I.C. de María, a través de toda la oración de consagración repite:
"Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"
María por ser Madre de Dios transciende en
dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la
criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la mas cercana a la
Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.
"El Conocimiento de la verdadera doctrina
católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del
misterio de Cristo y de la Iglesia"
"Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo
es mío" -S. Juan de la Cruz.
Saludamos a la Virgen (Antífona de entrada
de la Misa): "Salve, Madre santa, Virgen, Madre del Rey"
Santa María es la madre, llena de gracia y
de virtudes, concebida sin pecado, que es Madre de Dios y Madre nuestra, y
está en los cielos en cuerpo y alma.
Después de Cristo, Ella ocupa el lugar más
alto y el más cercano a nosotros, en razón de su maternidad divina.
La ortodoxia (doctrina recta) enseña:
-Jesús es una persona divina (no dos personas)
-Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.
-María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.
María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz
y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.
María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.
El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:
1) María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la
formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación
del hijo de sus entrañas.
2) María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda
persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.
El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de
naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María
es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dios\hombre.
La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En
el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su
único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".
-SCTJM
Benedicto XVI, 2008
"El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las
festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con
que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre a la
Virgen santísima. Expresa muy bien la misión de María en la historia de la
salvación. Todos los demás títulos atribuidos a la Virgen se fundamentan
en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios
para realizar el plan de la salvación, centrado en el gran misterio de la
encarnación del Verbo divino.
Y todos sabemos que estos privilegios no fueron concedidos a María
para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más cerca.
En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca
de nosotros y nos ayuda como madre y como hermana. También el puesto único e
irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de esta
vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en
cuanto tal, María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es
la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de
noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de
"Madre de la Iglesia".
Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también
Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros del Cuerpo místico de
Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus
discípulos y, al mismo tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al
amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y sugestivo
relato con las palabras: "Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su
casa" (Jn 19, 27). Así es la traducción española del texto griego:
εiς tά íδια; la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma
parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este aceptarla en la propia
vida (εiς tά íδια) es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento
supremo del cumplimiento de la misión mesiánica, Jesús deja a cada uno de
sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María. -
Benedicto XVI, 2008
DE
NUESTRO CORREO
SOBRE LA MADRE DE DIOS
PREGUNTA:
Padre, ¿como puede ser que la Virgen sea la madre de Dios, si
Jesús solo es parte de Dios , las otras partes son el Padre y el Espíritu Santo?
RESPUESTA
En Dios no hay partes.
Hay un solo Dios, una sola esencia
divina y tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este es el misterio de la
Santísima Trinidad,
revelado en las Sagradas Escrituras. Jesús es la Segunda Persona de la Trinidad.
El no es "parte" de Dios sino que es de la misma naturaleza que el Padre y el
Espíritu Santo.
María es verdaderamente la Madre de Dios porque una madre no es solo madre del
cuerpo de su hijo sino también de toda la persona. Por ejemplo, Dios creó tu
alma en el momento de la concepción. Tu alma no viene de tu madre ni de tu
padre. Sin embargo tu madre es madre tuya porque eres una persona con cuerpo
y alma. Pues bien, ciertamente la Persona JESÚS existió siempre porque El Es,
como decimos en el credo, "DIOS VERDADERO DE DIOS VERDADERO" desde toda la
eternidad. El quiso encarnarse en el tiempo y escogió a María para ser su madre.
He aquí la maravilla que celebramos en Navidad: El Dios eterno se hizo hombre,
quiso tener madre y ser como nosotros en todo menos en el pecado.
En los corazones de Jesús y María, Padre Jordi Rivero
Muéstreme donde en la
Biblia dice que María es madre de Dios.
RESPUESTA
Para empezar le cito Lucas 1,43
¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
Son las palabras de
Isabel refiriéndose a María como "madre de mi Señor".
Si crees que María es la madre
de Jesús y crees que Jesús es Dios, entonces María es la Madre de Dios. Ver
artículo al tope de la página.