Cristo, ley viviente y personal: única esperanza de la humanidad
Juan Pablo II

En el Muchos dicen que no existe crisis moral alguna.  ¿Que dice el Santo Padre?

DISCURSO A los participantes en la asamblea plenaria de la Congregación para la doctrina de la fe, 24 de octubre 1997.

Los graves problemas que, con una urgencia cada vez más apremiante, exigen una respuesta de acuerdo con la verdad y el bien, sólo pueden encontrar un solución auténtica si se recupera el fundamento antropológico y cristológico de la vida moral cristiana. En efecto, el Hijo de Dios encarnado es la norma universal y concreta del obrar cristiano:  "Él mismo se hace Ley viviente y personal, que invita a su seguimiento; da, mediante el Espíritu, la gracia de compartir su misma vida y su amor, e infunde la fuerza para dar testimonio del amor en las decisiones y en las obras (cf. Jn 13, 34-35)" (Veritatis splendor, 15). Así pues, por la gracia, todo hombre participa de la verdad y del bien en Cristo, imagen de Dios invisible (cf. Col 1, 15), y en la adhesión a su seguimiento es capacitado para actuar con la libertad de hijo.

...El bien de la persona consiste en estar en la verdad y en hacer la verdad en la caridad. La cultura contemporánea parece haber perdido, en gran parte, este nexo esencial entre "verdad-bien-libertad" y, por tanto, llevar nuevamente al hombre a descubrirlo es hoy una de las exigencias propias de la misión de la Iglesia, llamada a trabajar por la salvación del mundo.

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