
San Alejo
Sigo V
"El hombre de Dios" de Edesa, Siria.
En el antiguo santoral su fiesta era el 17 de julio.
El culto se suprimió en 1969 por haber pocos datos seguros
sobre su vida.
A principios del siglo V,
vivía en Edesa, Siria, un
mendigo a quien el
pueblo veneraba como un santo. Después de
su muerte, un anónimo
escribió su biografía. Como
ignoraba el nombre del mendigo, le llamó simplemente
"el hombre de Dios".
Según ese documento, el hombre de Dios vivió en la
época del obispo Rábula, quien murió el
año 436. El mendigo compartía con otros pobres la
limosna que recogía a las puertas de las
iglesias.
La leyenda
San
Alejo es hijo de un senador romano. A la edad de veinte años
comprendió que su vida rodeada de riquezas era un peligro para su
alma. Para servir a Dios en la mayor
humildad, se fue de Roma a Edesa disfrazado de mendigo. En Siria
vivió por 17 años dedicado a la oración y a la penitencia. Mendigaba
para vivir y para ayudar a otros. Cuando se descubrió que era hijo
de una familia rica de Roma, Alejo temió que le rindieran honores y regresó a Roma, a casa de su
padre donde vivió por años de incógnito, como un criado, durmiendo
debajo de una escalera. Todo lo aceptaba con humildad y lo ofrecía
por los pecadores. Ya
moribundo, reveló a
sus padres que era su hijo y que había escogido
vivir aquella vida por penitencia. Los dos ancianos lo abrazaron
llorando y lo ayudaron a bien morir. Cuando el obispo
se enteró del caso, mandó exhumar el cadáver, pero no se encontraron
más que los andrajos del hombre de Dios y ningún cadáver. La fama
del suceso se extendió rápidamente.
Antes del siglo IX, se había dado en Grecia al
hombre de Dios, el
nombre de Alejo y San José el Hinmógrafo (833) dejó escrita en un "kanon"
la leyenda, adornada naturalmente con numerosos detalles. Aunque se
tributaba ya cierto culto al santo en España, la devoción a San Alejo
se popularizó en occidente gracias a la actividad de un obispo de
Damasco, Sergio, desterrado a Roma a fines del siglo X. Dicho obispo
estableció en la iglesia de San Bonifacio del Aventino un monasterio
de monjes griegos, y nombró a San Alejo co-patrono de la iglesia.
Se cuenta que en el siglo XII la leyenda de San Alejo ejerció profunda
influencia sobre el hereje Pedro Waldo.
En el siglo XV, los Hermanos de San Alejo le eligieron por patrono y,
en 1817, la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María
le nombró patrono secundario. También
en el oriente le profesa el pueblo gran devoción y aun le llama "el
hombre de Dios."
En
1217 se encontraron unas reliquias en la
iglesia de San Bonifacio,
Roma, pero
ningún martirologio antiguo y ningún
libro litúrgico romano menciona el nombre de San Alejo, el cual, según
parece, era
desconocido en la Ciudad Eterna hasta el año 972.
En el
arte se le representa sosteniendo una escalera.
A. Amiaud editó en La légende syriaque de S. Alexis (1889) el
texto sirio del siglo V.
En Analecta
Bollandiana, vol. xix (1900), pp. 241‑256, se halla el texto de la
versión griega más
conocida; según parece, el texto griego fue redactado en Roma. Las
versiones latinas
pueden verse en Acta Sanctorum, julio, vol. iv.