
COMBATE
ESPIRITUAL
El que tenga oídos, oiga lo
que el Espíritu dice a las
Iglesias: el vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. -Apocalipsis
2,11
En este
mundo libramos un combate espiritual que decidirá
nuestro destino eterno. ¡Que pocos lo entienden! Una de las tácticas del
enemigo es mantenernos dormidos, distraidos con mil cosas para así
vencernos. Aquí les comparto algunos elementos esenciales para vencer.
Ver también:
Cartas del diablo a
su sobrino, C.S. Lewis
Es hora de despertar del sueño.
Debemos saber cual es la meta de nuestra vida: No es aumentar placeres,
ni hacernos ricos ni famosos. Es mas bien vivir para siempre como hijos
amorosos y fieles de Dios. Desearlo con todo el corazón es la mas alta y
gloriosa empresa. En esto
consiste la perfección cristiana y la verdadera vida espiritual.
No se trata de hacer algunas
buenas obras para sentirnos buenos. No confundamos los medios, que son
las prácticas de nuestra fe con el fin que es el reino de Jesús sobre
nuestros corazones.
MEDIOS PARA SANTIFICARSE
Dominarnos a nosotros mismos.
Hay
que vencer la rebeldía de la carne hasta que el espíritu tenga plena
autoridad. Es así como llegamos a ser hombres nuevos en el
Espíritu, como deseaba San Pablo: "Como
ciudadanos del cielo" (Fil 3,20).
Esto no lo logran los cobardes y los afectos a este mundo. San
Pablo nos dice: "Castigo mi cuerpo y
lo reduzco a servidumbre, no sea que enseZando
a otros el camino de la santidad, yo me quede sin llegar a conseguirla"
(I Co 9, 27). Este castigo se trata sobre
todo de dominarse a si mismo para hacer la voluntad de Dios en cada
momento. Entregarle la autoridad sobre nuestro tiempo, nuestros
pensamientos y corazón. Para ello hay que dedicarse a la oración, a la meditación, y a pensar en la
Pasión y Muerte de Nuestro Señor, no por curiosidad, ni para conseguir
gozos sensibles, sino para lograr apreciar mejor, cuan grande es la
bondad y misericordia de Nuestro Señor, y cuan espantosa es nuestra
ingratitud y nuestra maldad.
"Si
alguien quiere venir conmigo, niéguese
a si mismo, acepte su cruz de sufrimientos de cada dia y sígame" (Mat. 16,24).
Cristo nos enseña que se triunfa venciéndose a si
mismo y aceptando con paciencia las adversidades.
Recibir
dignamente y con frecuencia los sacramentos.
A las almas que desean llegar a la Santidad, El Divino Espíritu les
recuerda frecuentemente la necesidad absoluta de
recurrir a Jesús, La Divina Misericordia que nos da el perdón en la
confesión y se nos da como Pan de Vida en la Eucaristía.
La santidad requiere obediencia total
a la voluntad de Dios. "Ningún
atleta recibe la medalla de campeón,
Si no ha competido según
el reglamento. ( 2 ti 2,5 )
La Santidad no está en las
obras
Existen almas imprudentes que consideran como lo mas importante para
adquirir la perfección y la Santidad, el dedicarse a obras exteriores.
Las obras buenas son el fruto y no la fuente de la vida.
Sería dañino dedicarse a las obras si nuestra alma no se alimenta de la
fuente. Para dar buenos frutos hay que reformar los
pensamientos y sentimientos y actitudes. Hay
que dominar las malas inclinaciones.
UNA TRAMPA. Los enemigos de nuestra salvación, viendo que la cantidad de
ocupaciones que nos atraen, nos apartan del verdadero camino que lleva a
la Santidad, no solo nos animan a seguirlas practicando, sino que nos
llenan la imaginación de quiméricas y falsas ideas, tratando de
convencernos de que por dedicarnos a muchas acciones exteriores ya con
eso nos estamos ganando un maravilloso paraíso eterno (olvidando lo que
decía un santo: "OJALA SE CONVENCIERAN LOS QUE ANDAN TAN OCUPADOS Y
PREOCUPADOS POR TANTAS OBRAS EXTERIORES, QUE MUCHO MAS GANARÍAN PARA SU
PROPIA SANTIDAD Y PARA EL BIEN DE LOS DEMÁS, SI SE DEDICARAN UN POCO MAS
A LO QUE ES ESPIRITUAL Y SOBRENATURAL; DE LO CONTRARIO TODO SERÁ LOGRAR
POCO, O NADA, O MENOS QUE NADA, PUES SIN VIDA ESPIRITUAL SE PUEDE HASTA
LLEGAR A HACER MAS DAÑO QUE BIEN).
Cuidado con los pensamientos grandiosos.
Durante la oración
hay la tentación de que se nos llene la cabeza de pensamientos grandiosos y
hasta curiosos y agradables acerca de futuros apostolados y trabajos por
las almas, en vez de dedicar ese tiempo precioso a amar a Dios,
adorarlo, pensar en sus perfecciones, darle gracias, pedirle perdón por
nuestros pecados; nos dedicamos a volar como vanas mariposas por un
montón de temas que no son oración y aun como moscardones volando con la
imaginación por los basureros de este mundo.
SEÑAL QUE DEMUESTRA EL GRADO DE PERFECCIÓN
Aunque la persona se dedique a muchas obras exteriores, pasando tiempos
y tiempos en fantasías e imaginaciones, LA SEÑAL PARA SABER A QUE GRADO
DE ESPIRITUALIDAD ES AVERIGUAR QUE CAMBIO Y QUE TRANSFORMACIÓN HA TENIDO
SU VIDA, SU CONDUCTA Y SUS COSTUMBRES. Porque si a pesar de tantas obras
y proyectos siguen deseando siempre que les prefieran a los demás, se
muestra lleno de caprichos, rebelde y obstinado en su propio parecer sin
querer aceptar el parecer de los otros y sin preocuparse de observar sus
propias miserias y debilidades se dedica a observar con ojos muy
abiertos las faltas y miserias ajenas (repitiendo lo que tanto criticaba
Jesús: "SE FIJAN EN LA BASURITA QUE HAY EN LOS OJOS DE LOS DEMÁS Y NO EN
LA VIGA QUE LLEVAN EN SUS PROPIOS OJOS". Esto es señal que el grado de
su Santidad es muy bajo todavía. Y si cuando alguien se atreve a
herirles algo en su propia estimación con críticas u observaciones o
negación de especiales demostraciones de aprecio, estallan en ira e
indignación. Cuando se les dice que lo importante no es tanto el numero
de oraciones y devociones que tiene, sino la calidad y el amor a Dios,
al prójimo que hay en esas practicas de piedad; se enojan, se turban, se
llenan de inquietud y no aceptan esto de ninguna manera; con ello están
demostrando que su santidad es demasiado pequeña todavía. Mas aun cuando
Nuestro Señor, para llevarles a mayor perfección permite que les lleguen
enfermedades, contrariedades, pruebas y persecuciones, entonces si que
manifiestan que su santidad es falsa, porque estallan en quejas y
protestas y no aceptan conformar su voluntad con la Santísima Voluntad
de Dios.
UN PECADOR MUY DIFÍCIL DE CONVERTIR
La experiencia de cada día enseña que con mas facilidad se convierte un
pecador manifiesto, que otro que se oculta y que se cubre con el manto
de muchas obras externas de virtud. Porque a estas almas las deslumbra y
las ciega de tal manera su orgullo que: ES NECESARIA UNA GRACIA
EXTRAORDINARIA DEL CIELO, PARA CONVERTIRLAS y sacarlas de su engaño.
Están siempre en un dañoso peligro de permanecer en su estado de tibieza
y postración espiritual, porque tienen oscurecidos los ojos de su
espíritu con un enorme amor propio y un deseo insaciable de que la gente
les estime y les aprecie, al hacer sus obras exteriores, que de por si
son buenas, pero buscan satisfacer su vanidad y se atribuyen muchos
grados de perfección y en su presunción y orgullo, viven censurando y
condenando a los demás.
NO CONSISTE LA PERFECCIÓN, pues en dedicarse a muchas obras exteriores.
Pues como dice San Pablo: "AUNQUE YO HAGA LAS OBRAS MAS MARAVILLOSAS DEL
MUNDO, SI NO TENGO AMOR A DIOS Y AL PRÓJIMO, NADA SOY" (1Cor. 13).
¿CUAL ES LA BASE, ENTONCES, PARA OBTENER LA
PERFECCIÓN?
La base de la perfección y santidad consiste en cinco cosas.
1a En conocer y meditar la grandeza y la bondad infinitas de Dios, y
nuestra debilidad, e inclinación tan fuerte hacia el mal. Es la gracia
que durante noches enteras pedía San Francisco de Asís en su oración,
hasta que logró conseguirla: "SEÑOR. CONÓZCATE A TI; CONÓZCAME A MI".
2a Aceptar ser humillados y sujetar nuestra voluntad no solo a la Divina
Majestad, sino a personas que Dios ha puesto para que nos dirijan,
aconsejen y gobiernen.
3a En hacerlo y sufrirlo todo, únicamente por amor a Dios y por
salvación de las almas; por conseguir la gloria de Dios y lograr
agradarle siempre a El. Así cumplimos el primer mandamiento que
dice:"AMARAS AL SEÑOR TU DIOS, CON TODO EL CORAZÓN, CON TODA EL ALMA Y
SOBRE TODAS LAS COSAS".
4a Cumplir lo que exige Jesús: "NEGARSE A SI MISMO", ACEPTAR LA CRUZ DE
SUFRIMIENTOS QUE DIOS PERMITE QUE NOS LLEGUEN, SEGUIR A JESÚS IMITANDO
SUS EJEMPLOS; ACEPTAR SU YUGO QUE ES SUAVE Y LIGERO, APRENDER DE EL QUE
ES MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN". (Mat. 11.22)
5a Obedecer lo que aconseja San Pablo: "Imitar el ejemplo de Jesús que
no aprovechó su dignidad de Dios, sino que se humilló y se hizo
obediente, hasta la muerte y muerte de cruz". (Fil
2 )
CUOTA INICIAL GRANDE, PARA UNA ADQUISICIÓN
INMENSA
Alguien dirá: "Es que son demasiadas condiciones las que se piden". La
razón es esta: Lo que se va a obtener, no es una perfección cualquiera o
de segunda clase, sino la verdadera santidad. Por eso, porque lo que se
aspira conseguir es de inmenso valor, las cuotas que se exigen son
también altas. Pero no son imposibles. Aquí hay que repetir lo que decía
Moisés en el Deuteronomio: "LOS MANDATOS QUE SE TE DAN, NO ESTÁN POR
ENCIMA DE TUS FUERZAS, NI SON ALGO EXTRAÑO QUE TU NO PUEDAS PRACTICAR".
(Deut. 30 ).
COMBATE DURO, PERO PREMIO GRANDE
Estamos escribiendo para quienes no se contentan con llevar una vida
mediocre, sino que aspiran a obtener la perfección espiritual y la
santidad. Para esto es necesario combatir continuamente contra las
inclinaciones malas que cada cual siente hacia el vicio y el pecado;
dominar y mortificar los sentidos, tratar de arrancar de nuestra vida
las malas costumbres que hemos adquirido, lo cual no es posible sin una
dedicación infatigable y continua a la tarea de conseguir la perfección,
la santidad y tener siempre un ánimo pronto, entusiasta y valiente para
no dejar de luchar por tratar de ser mejores. Pero el premio que nos
espera es muy grande. San Pablo Dice "ME ESPERA UNA CORONA DE GLORIA QUE
ME DARÁ EL DIVINO JUEZ, Y NO SOLO A MI SINO A TODOS LOS QUE HAYAN
ESPERADO CON AMOR SU MANIFESTACIÓN". (2Tim. 4,8) " PERO NADIE RECIBIRÁ
LA CORONA, SI NO HA COMBATIDO SEGÚN EL REGLAMENTO". (2Tim. 2,5)
ALGO QUE ES MUY AGRADABLE A DIOS
La guerra que tenemos que sostener para llegar a la santidad es la mas
difícil de todas las guerras, porque tenemos que luchar contra nosotros
mismos, o como dice San Pedro: "TENEMOS QUE LUCHAR CONTRA LAS MALAS
INCLINACIONES DE NUESTRO CUERPO, QUE COMBATEN CONTRA EL ALMA". (1Pedr.
2,11) Pero precisamente porque el combate es mas difícil y mas
prolongado, por eso mismo la victoria que se alcanza es mucho mas
agradable a Dios y mas gloriosa para quien logra vencer; porque aquí se
cumple lo que dice el Libro Santo: "QUIEN SE DOMINA A SI MISMO, VALE MAS
QUE QUIEN DOMINA UNA CIUDAD". (Prov. 16,32). Lograr dominar las propias
pasiones, refrenar las malas inclinaciones, reprimir los malos deseos y
malos movimientos que nos asaltan, es una obra que puede resultar ante
Dios mas agradable que si ejecutáramos obras brillantes que nos dieran
fama y popularidad. Y como el contrario, pudiera suceder que aunque
hiciéramos muchas obras externas admirables ante la gente, en cambio
ante Dios no seamos agradables porque aceptamos en nuestro corazón
seguir las malas inclinaciones de nuestra naturaleza y nos dejamos
llevar y dominar por las pasiones desordenadas.
Por eso debemos tener cuidado, no sea que nos contentemos con dedicarnos
a hacer obras que ante los demás nos consiguen fama y prestigio,
mientras tanto dejemos que los sentidos se vayan hacia el mal, la
sensualidad nos domine y las malas costumbres se apoderen de nuestro
modo de obrar. Sería una equivocación fatal.
CUATRO CONDICIONES. Hemos visto en que consiste la perfección espiritual
o santidad y qué ventajas tiene. Ahora vamos a tratar de las cuatro
condiciones que son necesarias para lograr adquirir dicha perfección,
conseguir la palma de la victoria y quedar vencedores en la batalla por
salvar el alma y conseguir alto puesto en el cielo. Esas cuatro
condiciones son: DESCONFIANZA DE NOSOTROS MISMOS; CONFIANZA EN DIOS;
EJERCITAR LAS CUALIDADES QUE SE TIENEN Y DEDICARSE A LA ORACIÓN. Los
vamos a explicar en los capítulos siguientes.